El aire que respiramos

Por Verónica Estrada

Como en otras ocasiones, los acontecimientos que ocurren día a día en nuestro país, me aportan interesantes temas para reflexionar. El más reciente es la situación que vivimos por las nuevas formas de abastecer la gasolina, lo cual ha generado polémica y muchos disgustos entre algunas personas.

Hace poco me encontraba haciendo una fila para un trámite y escuché a una mujer que estaba “descontenta y afligida” porque tenía que formarse por largo tiempo para cargar gasolina y llenar el tanque de su automóvil, para que pudiera hacer sus tareas cotidianas como ir al supermercado, hacer pagos y en fin, moverse de un lado a otro en la Ciudad.

Esta situación me hizo pensar que todo eso podría hacerlo sin la necesidad de utilizar su automóvil, pues el transporte público se ha movido con la regularidad de siempre, e incluso, me atrevería a decir que hay menos tránsito por las calles y avenidas, además que se ha reportado que la contaminación atmosférica ha disminuido, lo cual resulta un efecto positivo adyacente al tema del supuesto “desabasto”.

Hablar de la contaminación ambiental, es un tema ya conocido, pero parece ser que muchxs de nosotrxs no le hemos dado la suficiente importancia. Se habla de la basura, de la importancia del reciclaje, pero parece ser que el tema del aire escapa de nuestro campo de acción, y esto no necesariamente es así.

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Se considera contaminación del aire a cualquier sustancia, introducida principalmente por la actividad humana y que tiene un efecto perjudicial sobre los seres vivos y el medio ambiente. La niebla tóxica que flota por encima de las ciudades es la forma de contaminación del aire más común y evidente. No obstante, existen diferentes tipos de contaminación, visibles e invisibles, que contribuyen al calentamiento global. Algunas están asociadas a procesos naturales como las erupciones volcánicas que arrojan cantidades enormes de dióxido de azufre, el metano que proviene de fuentes como ciénagas y gases emitidos por el ganado, humo y gases de incendios naturales no provocados, tormentas de polvo, polen y esporas de plantas, responsables de muchas alergias respiratorias, por mencionar algunos.

El dióxido de carbono, un gas de efecto invernadero, es el contaminante que está causando en mayor medida el calentamiento de la Tierra. Si bien todos los seres vivos emiten dióxido de carbono al respirar, éste se considera por lo general contaminante cuando se asocia con coches, aviones, centrales eléctricas y otras actividades humanas que requieren el uso de combustibles fósiles como la gasolina y el gas natural.

La contaminación del aire es un serio problema en muchas grandes ciudades del planeta. El intenso e incesante tráfico, unido a fábricas que no controlan sus emisiones, convierte el aire de ciudades de todo el mundo en auténticas nubes de smog.

Es de todxs conocido que los niveles de partículas contaminantes sobrepasan en muchos casos el límite de seguridad para la salud humana marcado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Enfermedades como cánceres de pulmón y neumopatías crónicas y agudas, entre ellas el asma, así como los accidentes cerebrovasculares y partos prematuros en mujeres embarazadas, están estrechamente relacionadas con el aire contaminado de respiramos.

Existen datos estadísticos que señalan cifras importantes respecto a los efectos en la salud que la contaminación ambiental provoca; por ejemplo, según la OMS, tan solo en el 2012 hubo 6.5 millones de personas a nivel mundial con enfermedades asociadas a la contaminación del aire, como accidentes cerebro-vasculares, cáncer de pulmón, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y cardiopatías.

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La acción humana irá en incremento, lo que resulta en contaminación del aire por transporte, actividad industrial, destrucción del medio ambiente y erosión de suelos, siendo así que la contaminación del aire se convertirá en la principal causa ambiental de mortalidad prematura en el mundo. Se calcula que hacia 2050 el número de muertes prematuras derivadas de la exposición a partículas suspendidas aumentará más del doble y alcanzará 3,6 millones cada año en el planeta.

Cuanto más bajos sean los niveles de contaminación del aire, mejor será la salud cardiovascular y respiratoria de la población, tanto a largo como a corto plazo y aunque la atmósfera tratará de volver a su equilibrio natural a través de la eliminación de las sustancias contaminantes, es urgente tomar medidas para que su recuperación sea más rápida, puesto que, además, sólo es capaz de recuperar dicho equilibrio cuando la contaminación es escasa o puntual, como el caso de las fuentes de contaminación naturales.

A continuación, mencionaré algunas estrategias que están a nuestro alcance y que afortunadamente ya se implementan con mayor frecuencia:

  1. Restricciones al tráfico, para ello en nuestros hogares fomentar el uso del transporte público en lugar de un automóvil por cada integrante de la familia.
  2. Cuando estemos en carreteras, reducir la velocidad, sobre todo en cinturones periféricos.
  3. Favorecer el uso de la bicicleta en el centro urbano o caminar si las distancias son cortas.
  4. Fomentar iniciativas para compartir vehículos privados.
  5. Cuidar el uso de aerosoles.
  6. Aumentar el número de zonas verdes y jardines que se encuentren a tu alcance.
  7. Hacer un consumo responsable de combustibles fósiles y fuentes energéticas. Ya que su uso es prácticamente inevitable, podemos tratar de que el impacto que produce sobre el planeta sea menor.

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En conclusión, con todo lo anterior, solo pretendo hacer un breve repaso por este tema, a fin de recordar que aún y cuando no tenemos el control absoluto para no contaminar el aire, sí podemos tomar conciencia y continuar con algunas prácticas que son altamente benéficas para solucionar este problema, y que como siempre, la educación y el poner en práctica nuestros valores, harán una notable diferencia.

Bibliografía

Organización Mundial de la Salud, “La contaminación del aire”. Última revisión: enero 22 2019, 19:30 hrs. https://www.who.int/topics/air_pollution/es/

National Geographic, “La contaminación del aire”, 5 de septiembre de 2010. Última revisión: enero 22 de 2019, 20:00 hrs https://www.nationalgeographic.es/medio-ambiente/la-contaminacion-del-aire

Lara Moriana “Contaminación atmosférica: causas, consecuencias y soluciones”, Actualizado: 22 mayo 2018. Última revisión: 22 de enero de 2019, 21:15 hrs. https://www.ecologiaverde.com/contaminacion-atmosferica-causas-consecuencias-y-soluciones-1247.html

Para qué cuidamos el medio ambiente

Por: Nadia Sierra

Cada 5 de junio actores clave, políticos y ciudadanía “nos ponemos el sombrerito”: cuidar el medio ambiente es nuestro lema ese día.∗ Compartimos, criticamos y hasta proponemos buenas prácticas.

Hoy cada vez estamos informados de que nuestras tierras, mares, bosques y en general, nuestros ecosistemas se están degradando, que la actividad humana ha acelerado un proceso que debiera tardar unos cientos de años más. Durante todo el mes de mayo lo sentimos, el calor estuvo intenso, las inundaciones cada vez son más severas, la escasez de agua está presente y ni que decir de los animales que mueren violentamente para alimentarnos.

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Pero a todo esto ¿qué es el medio ambiente? ¿dónde está? Cuando pienso en él me imagino a las personas interactuando en sus entornos; me imagino a la gente de la ciudad usando elevadores, transportándose en autos y camiones, tirando decenas de empaques de comida que compró en el supermercado, usando bolsas plásticas para transportar sus alimentos y productos, utilizando popotes para beber sus malteadas y así, en lo cotidiano, estamos en contacto con el medio ambiente pero también con su deterioro. También me imagino a la gente en las áreas rurales sembrando tierras que en ocasiones se han vuelto infértiles, utilizando litros de agua para regar los cultivos, quemando leña para cocinar deliciosos alimentos y aprovechando la luz de día para sus actividades.

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Cuando nos referimos al medio ambiente estamos hablando de todo entonces: de las personas en sus distintos hábitats, de los animales, de las plantas, las selvas, los desiertos, los bosques, los mares y el aire. De nuestras costumbres y vida cotidiana, de nuestros hábitos, de lo que compramos y dejamos de comprar, de cómo vestimos, cómo nos comunicamos, dónde trabajamos, nos divertimos, y bueno hasta nuestra relación con las demás personas. Luego entonces, se trata de un conjunto de componentes físicos, químicos y biológicos externos que interactúan con los seres vivos.

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El medio ambiente nos sustenta, no es el dinero ni la gente. Sin agua potable, sin aire limpio, sin suelo fértil para cosechar nuestros alimentos, sin árboles que nos brinden oxígeno, sin ozono, no habría campos, ciudades, familias y lugares donde vivir. Es así que el cuidado del medio ambiente es un asunto esencial, te sientas comprometid@ o no a cuidarlo. Es la conexión con el tiempo, el espacio; el contacto con el mundo y su maravillosa diversidad, para eso cuidamos el medio ambiente.

∗Sólo como dato cultural, comento que con el objetivo de generar conciencia entre las naciones y la sociedad en esta fecha desde 1972 se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente, este año con el tema “Sin contaminación por plástico”.

 

Cambiando nuestros hábitos

Por: Verónica Estrada

Como en otras ocasiones, abordaré un tema relacionado con el medio ambiente: la basura. Es un hecho, se habla constantemente del tema pero pocas acciones se toman al respecto de manera individual o colectiva, o quizá hacemos caso omiso a las recomendaciones que frecuentemente están en los medios de comunicación.

De manera personal, es una situación que me inquieta principalmente cuando veo a las personas arrojar basura en la calle con gran facilidad e indiferencia o también en espacios cerrados. De igual modo, me doy cuenta al transitar por las calles de bolsas de basura al pie de los árboles, banquetas, en el transporte público y casi en cualquier lugar.

Como ya lo mencioné, recibimos información en los medios de comunicación respecto a las consecuencias ambientales y para la salud de la malas costumbre de tirar basura en lugares inadecuados o de no separar los residuos por lo menos en orgánicos e inorgánicos, pero parece que no ha surtido efecto aún en much@s de nosotr@s, pues no hemos alcanzado ese grado de conciencia que nos haga tomar acciones concretas y permanentes frente a este problema.

Inicialmente ¿a que llamamos basura? El término sirve para denominar todos aquellos productos o materiales que las personas decidimos descartar porque ya no nos resultan útiles. En esta gama podemos incluir residuos de comida, papeles, trapos viejos, trozos de cosas rotas y otros desperdicios que se producen diariamente en las casas, oficinas, industrias, escuelas, etc.

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La basura se considera uno de los problemas ambientales más grandes de nuestra sociedad. La población y el consumo per cápita crece y, por ende, la basura pero el espacio no y además su tratamiento no es el adecuado. El desmesurado crecimiento en el volumen de los residuos en la sociedad actual está poniendo en peligro la capacidad de la naturaleza para mantener nuestras necesidades y las de futuras generaciones.

En general, me parece que la mayoría de las personas en nuestro país como en muchos otros, creemos y actuamos en función de contar con un buen servicio de recolección de basura, creyendo que una vez que fue retirado de nuestra vista, el problema se acaba. O bien, en casos más drásticos, que al “deshacerme” de una bolsa o botella de plástico y arrojarla a la vía pública, ya no tengo responsabilidad pues en muchas ocasiones viene a la mente que a “alguien más” le corresponde recoger o bien barrer el espacio público (generalmente el gobierno al que pagamos impuestos).

Sin embargo, todas y todos somos consumidores y responsables de la basura que generamos y tiramos en relación también a la cantidad y calidad, por tanto,  jugamos un rol importante en la generación de residuos. Sí, en un hecho que para la mayoría es mucho más fácil comprar y desechar, pero mensualmente compramos y tiramos kilos de residuos que se disponen en rellenos o basurales generando graves problemas sanitarios y ambientales, que muchos de ellos representan una amenaza para la salud de las personas en algunas colonias de nuestra ciudad y de nuestro país en general.

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El hablar de la basura es un tema muy amplio, pero para empezar, podemos tomarlo con seriedad e interés; esto nos ayudará a efectuar acciones concretas tanto para la generación de desechos como para un manejo sustentable que permita la supervivencia digna de las generaciones venideras.

Existen algunas pautas que las y los consumidores podemos tener en cuenta para la reducción de la cantidad de residuos que generamos, y cabe mencionar que afortunadamente ya están en marcha algunas iniciativas, tanto a nivel gubernamental como en el ámbito privado, para la concienciación del tema de los residuos.

¿Qué podemos hacer? En lo que respecta a nuestro actuar personal, recordar nuevamente la regla de las 4R me parece un buen comienzo para poner en marcha tareas específicas que contribuyen en una parte a la solución del problema de la basura y que en general me parecen fáciles de llevar a cabo:

1. Reducir, es decir, evita el sobre envasado, los productos de “usar y tirar” como el papel aluminio, las bandejas de plástico y unicel, envases de tretrabrick. Reduce la utilización de las bolsas de plástico en las compras, es mejor que lleves contigo bolsas de tela o incluso bolsas que ya tengas en casa para cargar los productos que adquieras. También puedes llevar envases de plástico o de algún otro material que te sean útiles para preservar en buenas condiciones los alimentos que compras en la calle, en el mercado o incluso cuando vas al trabajo y/o escuela. Llevar botellas o contenedores llenos de agua de tu casa es una opción fácil y económica, pues evitarás adquirir botellas de plástico con agua que en un par de horas desecharás. La idea es evitar el consumo innecesario.

2. Reutilizar, que es volver a usar un producto. Cuando adquirimos este es importante que tomemos en cuenta si puede volverse a utilizar, dándole posiblemente un nuevo uso al objeto que de otro modo tiraríamos. Por ejemplo, reutilizar los envases de vidrio o de plástico, usar el papel para escribir o imprimir aprovechando ambas caras, utilizar trapos o ropa que desechemos para la limpieza, etc. de tal forma que se alargue la vida útil del producto o envoltorio.

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3.- Reemplazar. Esto significa que tomemos en cuenta a la hora de nuestras compra los productos de vida útil prolongada, biodegradable, no tóxico y de menor impacto ambiental. Por ejemplo, elegir alternativas de juguetes que no funcionen con pilas, utilizar pañuelos de tela para algunos casos (podría ser si estamos en casa), elegir cuadernos con pastas de cartón en lugar de plástico y comprar envases de vidrio en lugar de latas o plástico.

4.- Reciclar, lo que permite reintroducir los distintos materiales en los ciclos de la producción, ahorrando materias primas y disminuyendo el flujo de residuos que terminan en los tratamientos de disposición final. Para ello es indispensable que separemos la basura para que los residuos orgánicos puedan ser “compostados” y ser utilizados como abonos de uso rural o domiciliario; los cartones, el plástico, el papel, el vidrio y los metales, pueden ser de utilidad para algunas empresas o cooperativas que los reciclan.

5.- No tires basura en las calles, parques, transportes. Cuando salgas carga una bolsa donde puedas disponer de los residuos que generas. Al llegar a casa, podrás separar adecuadamente los mismos.

6.-En la casa, escuela y oficina, puedes disponer de varios contenedores que estén previamente identificados con la separación de residuos. Si es en escuela o casa, promueve pláticas reflexivas sobre la importancia de la participación individual y colectiva respecto al manejo de la basura. Principalmente, practica con el ejemplo.

7.- Si te es posible, barre tu calle y si así lo quieres, puedes hacerte cargo de colocar un bote de basura cerca de tu casa a manera de propuesta y ejemplo para nuestras vecinas y vecinos, invitándoles en todo momento a depositar la basura siempre en los contenedores.

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Nuevamente la educación toma un papel preponderante en el manejo adecuado de los desechos, pues solo hay que ver nuestro alrededor para darnos cuenta lo que estamos haciendo con el espacio donde habitamos, ya sea casa, escuela, trabajo, en las calles y cuestionarnos sobre las acciones que tomamos día a día para mejorar como personas que habitan este planeta, que es nuestro y es de todas las personas que estamos y las que vienen.  Hagamos visible el problema para poder solucionarlo. ¿Qué otras acciones has llevado a cabo para contribuir a solucionar este problema? Compártenos tu opinión.

 

Referencias 

Universidad Nacional del Mar de Plata; 14 de abril de 2016. La basura: consecuencias ambientales y desafíos. Facultad de ciencias económicas y ambientales. Abril 25, 2018. Disponible en: https://eco.mdp.edu.ar/institucional/eco-enlaces/1611-la-basura-consecuencias-ambientales-y-desafios

Secretaría de medio ambiente y recursos naturales. Febrero de 2013. Residuos. Abril 25, 2018. Disponible en  http://apps1.semarnat.gob.mx/dgeia/informe_12/pdf/Cap7_residuos.pdf

Secretaría de medio ambiente y recursos naturales. Está en tus manos, la basura a su lugar. Abril 25, 2018. Disponible en: www.gob.mx/semarnat/articulos/esta-en-tus-manos-la-basura-a-su-lugar-18816

El cuidado del agua

Por: Verónica Estrada
En esta ocasión me gustaría comentar sobre el cuidado del agua y, aunque el tema es sumamente extenso, me abocaré a hacer una breve reseña de la importancia que tiene este vital líquido.  

No cabe duda que la interacción con otras personas, siempre resulta en una inspiración para ahondar en diferentes temas de nuestro interés. En lo particular, reconozco que gracias a mi hermano Francisco, geógrafo de profesión, es que hace unos cuantos años, se sembró en mí la consciencia sobre la importancia de cuidar nuestro planeta y sus recursos. Me he vuelto más observadora de lo que sucede en torno al tema y procuro cada día ser más participativa para contribuirdesde mi lugar con el cuidado de los recursos naturales que tengo a mi alcance y,que por supuesto, valoro enormemente.

Mi motivación surge de diversas situaciones que veo o escucho de algunas personas; por ejemplo: cuando lavan las calles o banquetas con la manguera en lugar de barrerlas, o bien, cuando dejan la llave del agua abierta mientras se lavan los dientes, se rasuran, se bañan o lavan los trastes. Creo que vale la pena recordar lo importante que es el agua para la vida y lo que implica cuidar este valioso recurso.

Hay que recordar que el agua es la sustancia más sorprendente que tenemos. Su composición química son tres átomos: dos de hidrógeno y uno de oxigeno (H2O), cuya combinación la hacen el solvente universal más versátil que tenemos, capaz de diluir más sustancias que cualquier otro líquido y de almacenar grandes cantidades de calor, entre muchas cosas más. Además de beberla y nadar en ella, la usamos en muchas de nuestras actividades diarias como lavar, cocinar o pescar; pero, casi siempre, ignoramos la relación especial que tiene con nuestras vidas y el medio ambiente en general.

Históricamente, el agua ha jugado un papel fundamental para la humanidad. Es de todxs conocido que el desarrollo de las grandes civilizaciones fue posible gracias a que éstas iniciaron por asentarse en las orillas de los ríos y los lagos. Cuando el ser humano conoció mejor el clima, el suelo y el agua, dejó de ser nómada para convertirse en sedentario, inventó la pesca y la agricultura, trabajó en armonía con los elementos de la naturaleza (tierra, agua, fuego y aire) y construyó las civilizaciones; cambio radical en la vida de la humanidad y nuestro planeta.

Desde el punto de vista de la salud, sabemos que el cuerpo humano está compuesto en su mayoría por agua, que va de un 75% al nacer y con el crecimiento varía hasta en un 45%. Regula las funciones de la respiración, el metabolismo, la remoción, la temperatura y eliminación de desechos; sin olvidar que es la cura para tratar muchos malestares físicos, por lo que no podemos prescindir de este líquido para vivir.

En relación a la naturaleza, el agua es la sangre vital de nuestro planeta. Los ecosistemas están ligados y se mantienen de ella. El agua es fundamental para el crecimiento de las plantas y provee un hábitat permanente para muchos animales. Siendo un solvente universal, el agua nutre, filtra y envuelve a los ecosistemas, los seres vivos, los nutrientes, el sedimento y los contaminantes a través de la erosión, el transporte y el flujo de los ríos, los glaciares y las capas de hielo. El agua conforma los paisajes y con la evaporación y condensación, interviene en cambio de energía entre la tierra y la atmósfera, controlando así el clima de la Tierra.

El agua también es un factor determinante para el bienestar social y económico de los habitantes en las diferentes comunidades del mundo: por ejemplo, interviene en la agricultura, en la actividad minera -que utiliza enormes volúmenes para sus procesos de separación y purificación de productos-, en la industria textil y la talabartería… ¡En fin!, el agua es un elemento indispensable para el funcionamiento y desarrollo de nuestras sociedades.

Es notable que cada actividad humana y natural esté ligada al agua. No podemos minimizar ninguna, pues todas forman una cadena que permite cubrir las diferentes necesidades humanas, y descuidar alguna de ellas, impactaría en nuestra calidad de vida, tal como sucede hoy en día.

Vale la pena recordar algunas acciones que podemos emprender para cuidar el agua:


  • Coloca difusores y otros mecanismos de ahorro en los grifos e inodoros. Existen dispositivos baratos y que se adaptan a las llaves que tengas ya instaladas.
  • Repara fugas, goteras y problemas de funcionamiento en el inodoro.
  • Si te es posible, considera el cosechar el agua de lluvia y úsala para satisfacer algunas necesidades de la casa. Esto ayuda a disminuir la demanda de agua de la red de abastecimiento pública.
  • No dejes abierta la llave del grifo mientras te cepillas los dientes, afeitas, lavas los platos o te enjabonas el cuerpo en la regadera.
  • Con el lavavajillas y la lavadora, utiliza cargas llenas y ciclos cortos. En caso de ser posible, usa los programas de lavado de bajo consumo de agua.
  • Mientras esperas que salga el agua caliente de un grifo o la regadera, puedes llenar otros recipientes con el agua fría y utilizarla con otros fines.
  • Riega el jardín o las plantas expuestas al sol por la tarde, con el fin de evitar la rápida evaporación que ocurre durante el día. Al adquirir plantas, prefiere aquellas adaptadas al clima de la región en lugar de plantas con mayores requerimientos de agua.
  • Lava el coche en casa con cubetas de agua en lugar de usar la manguera.

Con pequeñas acciones y con la participación de cada unx de nosotrxs, su puede lograr el uso sustentable de este recurso en favor de las presentes y futuras generaciones. El agua se transforma a cada momento y es nuestra obligación cuidarla, protegerla y respetarla; es un patrimonio de la humanidad de la cual depende la vida misma. Y tú, ¿que otras formas utilizas para cuidar el agua? Compártenos tu opinión.



Referencias
Semarnat. ¿Y el medio ambiente? Problemas en México y el mundo. Semarnat. México, 2007   hora y fecha de consulta: 14:30 hrs, 23 de julio de 2017

Lo que se dice del agua. México 2006, IV Foro Mundial del Agua. Primera edición, diciembre de 2005, Comisión Nacional del Agua hora y fecha de consulta: 13:00 hrs, 22 de julio de 2017.

Enseñando a cuidar el medio ambiente

Por: Nadia Sierra Campos
Desde 1972, cada 5 de junio conmemoramos el Día Mundial del Medio Ambiente. Gobiernos y sociedad todos los años hacen énfasis en la necesidad de cuidar nuestro entorno, de preservar el medio ambiente, de proteger la biodiversidad, y hasta de preocuparnos por el calentamiento global.
Para hacer conciencia respecto de nuestras obligaciones frente al cuidado de la naturaleza, las y los ciudadanos debemos convertirnos en actores fundamentales del cambio que queremos ver en las ciudades o comunidades donde vivimos. Para ello, debemos entender las causas de los problemas que estamos viviendo y, sobre todo, saber aprovechar creativamente los potenciales que nos permitirán vivir en mejores lugares. En todo esto son cruciales la educación, la discusión, mirar otras experiencias, atreverse a hacer las cosas de manera distinta, dar los primeros pasos que se repliquen entre la familia, las y los vecinos, la comunidad.
El medio ambiente es todo lo que nos rodea, los árboles, la vegetación, los animales, el medio físico y también las otras personas. Cuando pensamos en contaminación tendemos a asociarla sólo con los problemas del agua, el aire o la basura, pero es un concepto mucho más amplio que incluye a las personas, su forma de relacionarse y sus valores.
Existe una interacción permanente entre las personas y su ambiente. Nuestra forma de vida es influida por nuestro entorno natural y cultural, y a su vez nuestras acciones modifican el ambiente. Por eso, para una persona resulta más saludable y se siente feliz viviendo en una ciudad con aire limpio en vez de una contaminada, o trabajando en un ambiente laboral amigable en vez de uno conflictivo.
 
Al entender esto, nos damos cuenta de la importancia de cuidar el medio ambiente y a veces no sabemos cómo o si será costoso. Así surgió la educación ambiental, para desarrollar valores, conocimientos, habilidades y aprender a vivir armónicamente con el medio ambiente.
También, los imperantes problemas ambientales han obligado a las autoridades a replantear la idea de la participación y el interés de la sociedad en situaciones importantes como: el cuidado de los bosques; la conservación de áreas naturales; la limpieza de calles, avenidas y jardines; la reducción, separación, reuso y reciclaje de residuos sólidos; así como la conservación de la fauna. Hechos que, sin lugar a dudas, requieren iniciativas de educación ambiental para fortalecer una participación comprometida con su entorno y su sociedad.
Una educación ambiental integral debe darse desde las aulas, en los niveles iniciales hasta los superiores. Quizá no todas las personas tenemos el privilegio de contar con esta enseñanza-aprendizaje; sin embargo, aquí les compartimos un par de ideas que pueden explorar en sus aulas y con sus estudiantes:
1. Primero, hay que enseñarles a valorar el medio ambiente y para ello es importante conocerlo, así podríamos incentivar paseos familiares al aire libre o ir con los estudiantes. Pueden ser plazas, parques o paseos a lugares cercanos en los que podamos apreciar los árboles, el tipo de animales que se encuentran allí, desde pequeños insectos hasta algunas aves o mamíferos.
2. Invita a tus estudiantes a ver programas sobre la naturaleza, algunos son muy entretenidos y siempre didácticos, por ejemplo ¿ustedes saben cómo tiene crías un puerco espín?
3. Haz que consulten en libros, revistas o internet acerca de textos e incluso juegos, que muestren la flora y fauna. En la web existen gran cantidad de páginas sobre temas ambientales y organizaciones que trabajan los temas (somosamigosdelatierra.org, Greenpeace o el Instituto de Ecología)
4. Enseña a reutilizar. Antes de tirar algo que parece inservible piensen en que otro uso pueden darle. Una buena idea que además ayuda a otras personas, es organizar intercambios o recolección de ropa usada, trastes que ya no se utilicen en casa, etc.
5. Fomentemos el consumo responsable; generen campañas de no uso de productos envasados, desechables o la cero impresión de documentos.
6. Una sugerencia que es súper útil en casa es limitar los tiempos a la hora del baño, reutilizar el agua de la lavadora para lavar el patio, apagar las luces que no estemos utilizando, desconectar los aparatos electrónicos que no estemos usando y separar los desechos, al menos en orgánicos e inorgánicos.

Como estos consejos, hay muchos más que podemos explorar y que no nos cuesta nada poner en práctica a nivel personal y en nuestras aulas; así podemos aportar con acciones al cuidado del medio ambiente.

El papel de la educación en la cultura sustentable

Por: Verónica Estrada
En un texto anterior abordé el tema de la sustentabilidad, principalmente con el fin de describir el concepto, dar un contexto histórico en nuestro país y, generar conciencia sobre la importancia que tiene este tema para preservar nuestro ambiente y prevenir que futuras generaciones posean los recursos naturales que les permitan subsistir. En este escrito, pretendo plantear cómo la educación, como en muchos casos, es un elemento indispensable para generar ese cambio en nuestra sociedad.

La educación para la sustentabilidad no debe verse como un programa o proyecto en particular, sino que debe contemplarse como un paradigma que englobe las muchas formas de educación que ya existen. De manera que, para poder transitar por el camino hacia la sustentabilidad es necesaria una estrategia integral de educación.

Primero, hablaré de la educación no formal, aquella actividad educativa que se encuentra fuera de un ámbito escolar. Es la familia quien, en un inicio, provee del cuidado y se encarga de transmitir los valores esenciales para el óptimo desarrollo del ser humano, por ello se considera un punto medular en la educación.

En este sentido, para que la familia sea el pilar de una educación para la sustentabilidad, es necesario que enfatice los valores involucrados para este bienestar común que involucra el cuidado del medio ambiente y nuestro entorno; por ejemplo: promover un ejercicio responsable de la libertad, la solidaridad entre personas y comunidades, el respeto, la equidad, la participación, la identidad y la responsabilidad -por mencionar algunos-, en los primeros años de vida y procurarlos en los posteriores.

Ahora bien, en un plano educativo formal como son las escuelas, se ha implementado el tema de la sustentabilidad en algunos planes estatales; por ejemplo en el Estado de México, quién a nivel secundaria tiene la asignatura de Educación ambiental para la Sustentabilidad. En ella se plantean alternativas pedagógicas para que los estudiantes comprendan y modifiquen las relaciones que históricamente han causado daños en el medio ambiente. También se considera que el tema de sustentabilidad es un proceso de permanente aprendizaje, que permite a los alumnos entender los aspectos físicos, químicos, biológicos y geográficos que involucran el tema; sin dejar de lado los factores sociales, económicos, políticos y culturales que buscan solucionar el problema.

Al igual que en la familia, la educación para el desarrollo sostenible en el ámbito escolar, debe basarse en los principios y valores que involucran el tema como: libertad, solidaridad, respeto, equidad, participación, responsabilidad e identidad.

Es importante que al abordar el tema en las escuelas, se contextualice de acuerdo a la región y a las prioridades locales en donde los estudiantes se encuentran y a los tratados internacionales que están vigentes, buscando un trabajo interdisciplinario de resultados consistentes y precisos que se reflejen en su calidad de vida.

Por su parte, la UNESCO y la SEMARNAT plantean propuestas similares para trabajar con el tema de desarrollo sostenible desde un ámbito educativo. Ambas instituciones enfatizan la idea de que un trabajo participativo entre familia, escuela y sociedad es clave para sensibilizar y crear consciencia entre los estudiantes, que sean ellos quienes funjan como promotores en los diferentes contextos en los que se desenvuelven, realizando campañas de prevención y reorientación de patrones de consumo, conservación de la biodiversidad local que se encuentra en peligro de extinción (animal y vegetal), creación e implementación de métodos y herramientas para resolver los problemas ambientales como el uso del agua, la basura y los desechos orgánicos, por mencionar algunos.


En conclusión, la educación para la sustentabilidad, debe nutrirse de las identidades colectivas, locales y regionales, de su acervo cultural, de las tradiciones y valores de la comunidad, así como de sus anhelos sociales, ya que es la manera de internarse en aquellos pensamientos y creencias que resultan más inconscientes y más resistentes al cambio; asimismo, se posibilita a las poblaciones a reconocer críticamente su territorio, planificar y administrar el manejo de sus ecosistemas y definir su propio escenario de sustentabilidad, por tanto, definir una cultura ambiental propia.

Un acercamiento al tema de Sustentabilidad

Por: Verónica Estrada
La sustentabilidad es un término que afortunadamente comienza a formar parte del vocabulario de mucha gente y no sólo de las personas expertas en el tema ambiental. Sin embargo, se requiere de un análisis más profundo para que pueda formar parte de nuestro pensamiento y de nuestras acciones cotidianas.

Primeramente hay que saber, ¿qué es la sustentabilidad? y ¿qué importancia tiene hablar del tema? En términos generales, la sustentabilidad se refiere a la capacidad de reproducción y reabastecimiento de los recursos naturales en un tiempo determinado.

Ahora bien, como no es posible apartar la idea de que somos seres sociales, la sustentabilidad, vista desde este punto, significa la existencia de condiciones económicas, ecológicas, sociales y políticas que permitan un funcionamiento armónico entre los seres humanos y el planeta a lo largo del tiempo, es decir, armonizar el trabajo de las generaciones actuales y venideras; así como el espacio donde la armonía debe generarse entre los diferentes sectores sociales, entre mujeres y hombres, entre la población con su ambiente.

El interés y preocupación por incorporar una cultura sobre la sustentabilidad, surge en 1987 (relativamente poco tiempo) y fue presentado formalmente por la Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas como una alternativa al desarrollo socioeconómico tradicional, causante de graves daños ambientales al planeta.

En México, existen datos que sirven como antecedentes de un interés sobre el tema de sustentabilidad desde la década de los setenta, etapa en la cual se crearon las primeras instituciones para atender los problemas derivados de la contaminación: en 1971, se promulgó la Ley Federal para Prevenir y Controlar la Contaminación Ambiental; en 1972, se creó la Subsecretaría de Mejoramiento del Ambiente; en 1976, se estableció la Dirección General de Ecología Urbana dentro de la Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas.


Sin embargo, fue hasta finales de los años ochenta que el concepto de “desarrollo sustentable” empezó a cobrar importancia. Instituciones como la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (SEDUE), más tarde Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) y la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), por mencionar algunas, han impulsado y contribuido en el tema ambiental y en consecuencia a trabajar en la sustentabilidad en nuestro país.

Se han promulgado algunas leyes como: la Ley General de Equilibrio Ecológico y la Protección del Medio Ambiente (1988, con reformas en 2013); Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable (2003, con reformas en 2013), y Ley de Desarrollo Rural Sustentable (2001, con reformas en 2012), por mencionar algunas.

El hecho de crear instituciones y leyes en México, demuestra el compromiso que nuestro país tiene con el uso responsable de sus recursos naturales y con las generaciones venideras. La implementación efectiva de estas leyes, es uno de los grandes retos que México enfrentará en los próximos tiempos.

En conclusión, ante un panorama de degradación ambiental, la escasez de agua, la pérdida de la biodiversidad, de los bosques y las selvas y la contaminación, entre muchos otros problemas, se hace evidente la necesidad de educar a una ciudadanía más consciente, reconociendo que la sustentabilidad implica un cuestionamiento y reconstrucción de los elementos éticos, sociales, políticos, económicos y ecológicos, los cuales otorgan un sentido a las sociedades y favorecen la relación con su entorno natural.
Referencias electrónicas
Secretaría de Investigación, Innovación y Sustentabilidad, UANL. El Desarrollo Sustentable en México, octubre de 2013. 26 de noviembre de 2016, 20:52 hrs.
Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Estrategia nacional de educación para la sustentabilidad en México, 2006. 26 de noviembre de 2016, 20:52 hrs.
Amartya Sen. Sustentabilidad, 2016. 26 de noviembre de 2016, 20:52 hrs.

Comida hidropónica, ¿la cosecha del futuro?

Por: Jezz

En alguna ocasión en que estaba revisando las novedades de mi facebook, y como buena blogger de comida muchos de los contenidos que sigo tratan de restaurantes o preparación de platillos y postres, me encontré uno acerca de cómo cosechar mi propia lechuga en casa… ¡poniéndola en agua!

Me pareció de lo más interesante porque bien podría ser el inicio, no nada más de que uno coseche sus propios vegetales, sino también de un ahorro económico a largo plazo, porque bastará con comprarla una vez, para después volver a cultivarla, que salga una nueva, consumirla y volver a empezar… algo así como un ciclo sin fin. El video mostraba además de la lechuga otros “deshechos” orgánicos que pueden pasar por este proceso llamado: hidroponía.

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la palabra hidroponía proviene del griego ὕδωρ [hýdōr] = ‘agua’, y πόνος [ponos] = ‘labor’, ‘trabajo’, es decir: agricultura sin suelo/ en agua.


El cultivo hidropónico es un tipo de labor que no requiere el uso de la tierra, sino agua y diferentes materiales. La hidroponía casera es conocida como la agricultura del futuro, su elaboración es económica y tiene muchas ventajas, por ejemplo:
·        No atrae parásitos o bacterias.
·        No presenta problemas como la erosión.
·    Generalmente no se necesita de un gran espacio para su elaboración, que puede ser vertical y modular, aprovechando cualquier área (azoteas jardines, suelos infértiles o terrenos escabrosos, por mencionar algunas opciones), sin importar las dimensiones ni el estado físico de estas.
·        Mayor eficiencia en la regulación de la nutrición.
·        Utilización más eficiente del agua y los fertilizantes.
·        Bajo costo en la desinfección del medio de cultivo.
·        Mayor densidad en las plantas.
·  Mayor producción por unidad de superficie y mayor intensidad del uso del terreno.
·    Generación de empleo utilizando la mano de obra de la región (si es que decides entrar en la comercialización del producto).
Incluso existe una guía de la SAGARPA[1]hablando sobre este tipo de siembra/cosecha y claro, también tiene algunas desventajas, por ejemplo:
– Falta de información, no muchas personas conocen lo que es un cultivo hidropónico ni cómo funciona.
– La inversión inicial en el equipo es alta.
     No está disponible para todo tipo de cultivo, hay algunos que tienen su fruto bajo tierra.
Cuando me puse a investigar más acerca del tema me di cuenta que no es un nuevo y que incluso existe la Asociación Hidropónica Mexicana, quienes además de dar certificaciones a agricultores y organizar congresos acerca de esta actividad, tienen un curso básico o uno intensivopara aprender sobre ella, pero si lo que quieres es algo más sencillo, he visto diferentes videos, entre ellos, el que me provocó a realizar esta nota.[2]

En casa estamos decididas a implementar nuestro huerto acuático, pero le temo al cuidado que hay que darle, ya que nunca logré que germinara el frijolito en el algodón en la escuela – soy muy olvidadiza en cuanto al cuidado que las plantas requieren-, así que mientras tomo el valor, cuéntame: ¿te atreverías a tener tu propio huerto en casa?

[1] M.C. Policarpo Espinosa Robles e Ing. Luis Manuel Espinosa Mendoza. (Enero, 2015). 10. Hidroponia rústica. 8/Noviembre/2016, de SAGARPA Sitio web: http://www.sagarpa.gob.mx/desarrollorural/documents/fichasaapt/hidroponia%20r%C3%BAstica.pdf

[2]Goodful. (2016). How To Grow Vegetables From Kitchen Scraps. Noviembre, 16, de Facebook Sitio web: How To Grow Vegetables From Kitchen Scraps