Los factores emocionales en la apatía escolar del adolescente

Por Antonio Morales

Es frecuente escuchar acerca de la importancia de que el docente sea empático y que se enfoque en involucrar al estudiante en el proceso de enseñanza-aprendizaje. En muchas ocasiones, el uso de diferentes estrategias pedagógicas resulta muy funcional y se logran ambientes educativos muy productivos y satisfactorios. No obstante, hay ocasiones en que el esfuerzo del docente para promover motivación en el estudiante adolescente parece ser insuficiente, convirtiéndolo para la institución educativa e incluso para su familia en “el que no le echa ganas”.

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Como ya lo hemos platicado, los motivos de las personas para llevar a cabo una conducta o experimentar interés son muy variados e incluso, se vuelven complejos de entender por nuestra individualidad. En esta ocasión, me gustaría platicarles sobre uno de estos factores que es la influencia de las emociones en el estudiante adolescente y su relación con el poco interés en la escuela, que además influye en su capacidad para tener clara su elección vocacional.

En primera instancia hay que tener claro que es común que se considere al adolescente como apático, fenómeno que se ha ido incrementando en los últimos años. Es necesario considerar que la apatía no es una emoción; la apatía se describe como una actitud pasiva donde la persona busca obtener satisfacciones sin esfuerzo y dar prioridad a la comodidad sobre los logros (Valentini, 2018). Entonces ¿el adolescente apático es una persona que creció con comodidad y obtuvo satisfacciones sin hacer esfuerzos? Bueno, es una hipótesis probable; lo riesgoso aquí es que esta actitud puede permanecer hasta la edad adulta. Otra definición de la apatía es la falta de interés producida por la convicción de que no se conseguirá nada favorable para la sobrevivencia o para tratar de llegar a ser más o mejor que otros y que uno mismo (Valdez y Aguilar, 2014). De acuerdo a esta última definición, ¿el adolescente apático se asume incapaz de lograr éxitos u objetivos? Esa es otra hipótesis.

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La adolescencia es una etapa de transición en la que se producen importantes transformaciones físicas, conductuales, cognitivas y emocionales que afectan las relaciones con los padres y los iguales, dando lugar a conflictos en las relaciones familiares que pueden ser los causantes principales de la apatía en los adolescentes hacia los asuntos y actividades familiares (Estévez, 2007).

Cuando aterrizamos lo antes señalado en el contexto educativo, el tema se transforma en algo más complejo, ya que la labor docente tendría que tratar de ser más minuciosa al buscar identificar las emociones que se están viendo involucradas en la falta de motivación de los estudiantes. Llegar a este tipo de “evaluaciones” sobre los factores individuales de los estudiantes es una tarea delicada ya que requiere una formación específica. Es por eso que no podemos dejarle sólo al docente la labor de sacar a los estudiantes de ese estado de apatía y de falta de compromiso con su formación académica; estos indicadores conductuales deben ser trabajados en conjunto con la familia.

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Es imprescindible que en la posición docente y familiar no se dé por sentado que el estudiante una mañana se va a levantar de la cama sintiéndose mágicamente motivado e interesado por aquellas situaciones que una noche anterior no le importaban. Debido a que la motivación de cada persona es el resultado de su propia integración y experiencia emocional, es necesario dirigirle atención y apoyarse de puntos de vista e intervenciones profesionales que le permitan al adolescente abastecerse de herramientas para salir de este estado apático y empoderarlo para que tome decisiones en pro de su desarrollo y vida futura.

Referencias

Estévez, E. (2007). Relación entre padres e hijos adolescentes. México: Nau Libres

Valdez M., J.L. y Aguilar, Y. (2014). La configuración de la apatía. Seminario de Investigación. Toluca (México), 6-30.

Valentini, R. (09 de Marzo de 2018). Psicología Online. Recuperado el 15 de 02 de 2019, de Psicología Online: https://www.psicologia-online.com/reflexiones-sobre-el-fenomeno-de-la-apatia-en-ambitos-escolares-2685.html

La importancia del diagnóstico en los procesos de aprendizaje

Por Antonio Morales

Ya hemos hablado sobre la evolución de los procesos de educativos. Una de las estrategias que más ha atravesado por cambios para volverse más completa e integral es la del diagnóstico. Considero que estarán de acuerdo conmigo en que en el viejo modelo bastaba con el famoso “examen diagnóstico” que sólo consistía en determinar las bases teóricas con las que entraba el estudiante; pocas veces era aprovechado este resultado en el aula de clases, y aunque así fuera, sólo brindaba un panorama sobre el contenido teórico aprendido en el ciclo anterior.

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Actualmente el objetivo del diagnóstico inicial es identificar todas aquellas estrategias que se le pueden enseñar al estudiante para que las utilice durante el aprendizaje. En muchos casos se incluyen también variables de personalidad como la motivación y el autoconcepto, como elementos que no pueden separarse de las actividades de aprendizaje y estudio.

Los estudiantes tienen sus propios estilos de aprendizaje y los docentes sus métodos y formas de enseñanza que muchas veces no se ajustan a las necesidades educativas presentes. Este sustento permite conocer las diferencias en los estilos de aprendizaje, las capacidades, las habilidades de cada estudiante y la diversidad socio-cultural de donde provienen, y posibilitará el logro de objetivos plenos y alcanzar los aprendizajes esperados del currículo.

Es debido a esto que es importante realizar el diagnóstico de forma profesional y evitar instrumentos de medición subjetivos, ya que eso puede provocar que los resultados obtenidos se sesguen o no reflejen la realidad de las características de nuestros estudiantes. Existen algunos instrumentos de evaluación que se pueden utilizar y que resultan eficientes. Uno de ellos son las pruebas que evalúan los diferentes estilos o canales de aprendizaje, y otros son los cuestionarios socioeconómicos orientados a la educación. No obstante, estos instrumentos no son limitativos; como docente se pueden crear los propios tomando como referencia las dimensiones que se requieren evaluar. Es recomendable que la estructura de estos instrumentos siempre esté orientada hacia una interpretación objetiva en su mayoría cuantitativa.

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Es necesario considerar que un diagnóstico efectivo nos lleva a tener la posibilidad de personalizar las actividades en función de las necesidades, centrando la observación en el progreso de cada alumno y en la valoración de sus logros, también facilitará al docente el obtener información suficiente de las características de cada alumno para realizar las adaptaciones y ajustes necesarios.

Sumergidos en la enorme carga de contenido teórico que como docente se tiene y agregando el trabajo que se realiza fuera de las horas clase, es complicado que visualicemos la posibilidad de valorar las características individuales de los alumnos como prioridades en nuestras estrategias de aprendizaje. No obstante, el diagnóstico es un instrumento efectivo para vislumbrar estas características, de tal forma que podamos integrarlas con anticipación y elaborar planeaciones acordes con los estudiantes que tenemos.

Aspectos que van desde los canales de aprendizaje hasta el nivel socio cultural y familiar de los estudiantes toman relevancia al momento de ejecutar el diagnóstico integral. Tomemos en cuenta que uno de los objetivos claves es la inclusión de la diversidad, pero ¿Cómo llevar a cabo esta inclusión sin saber cuáles la diversidad con la que se cuenta?

Referencias

Hernández, M. A. (2015). El diagnóstico educativo, una importante herramienta para elevar la calidad de la educación en manos de los docentes. Atenas, 3(31), 63-74.

Rodríguez, M. F. (2013). El diagnóstico de los procesos de aprendizaje en la Enseñanza Secundaria. Revista de Clases historia, (9), 5.

Desarrollando nuestras inteligencias con recursos digitales

Por Angeles Santiso

Durante muchos años se habló de la inteligencia como un proceso único, que solía definirse como la capacidad para resolver problemas. Si bien es cierto, la resolución de problemas forma parte esencial de dicho proceso cognitivo, la investigación en el tema ha evolucionado dando lugar a nuevas propuestas entre las que se encuentran la Teoría de las inteligencias múltiples, de Howard Gardner.

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Gardner considera que el concepto de inteligencia que se ha empleado tradicionalmente, no es suficiente para explicarla, y la define como “la habilidad para resolver problemas o para elaborar productos que son de importancia en un contexto cultural o en una comunidad determinada.” (Gardner, 2001) En la propuesta original, el autor propuso siete inteligencias; sin embargo, la lista se ha ampliado y seguramente, continuará puliéndose. A continuación, se plantea una lista de ocho inteligencias:

  • Inteligencia lingüística, que es la a capacidad de dominar el lenguaje y la comunicación.
  • Inteligencia lógico-matemática, que es la habilidad para razonar de manera deductiva y lógica y la capacidad de resolver problemas matemáticos.
  • Inteligencia espacial, que es la capacidad para poder observar el mundo y los objetos desde diferentes perspectivas, así como la habilidad para manipular o crear imágenes mentales para poder resolver problemas.
  • Inteligencia musical, caracterizada por la capacidad de reconocer y componer tonos y ritmos musicales.
  • Inteligencia corporal y cinestésica, que es la capacidad de utilizar la habilidad de coordinación de los movimientos corporales. Este tipo de inteligencia es una manifestación de la conexión entre la mente, las emociones y el movimiento.
  • Inteligencia intrapersonal, que se caracteriza por la habilidad de comprender, controlar y acceder a sentimientos y emociones, y reflexionar sobre éstos.
  • Inteligencia interpersonal, que se refiere a la habilidad de discernir las emociones y las intenciones de los demás.
  • Inteligencia naturalista, que es la capacidad de distinguir, ordenar, clasificar, comprender y utilizar elementos del medio ambiente, objetos, animales o plantas.

Es muy probable que, al leer la lista anterior, empieces a preguntarte cuáles inteligencias posees y cuales no. La teoría dice que todas las personas contamos con todas ellas, pero tendemos a desarrollar más alguna, producto de nuestros predisponentes genéticos y, por supuesto, por la influencia del ambiente en el que nos hemos desarrollado. La propuesta que les hago en esta ocasión es estimularlas por medio de recursos digitales.

Casi todas las personas que me leen en este momento hacen uso, en mayor o en menor medida, de algún recurso de lo que se conoce como Web 2.0, ya sea que pertenezcan a redes sociales, usen alguna aplicación desde sus teléfonos móviles o naveguen por la red. Es por ello que les comparto una lista de sugerencias para trabajar con las inteligencias múltiples, ya sea en el aula o en nuestra vida diaria. Si estimulamos a nuestro cerebro, este se mantiene plástico, es decir, con la suficiente flexibilidad para seguir aprendiendo y para adaptarse a los cambios que le esperan. A continuación, la propuesta por cada inteligencia:

  • Inteligencia lingüística. Hay una amplia gama de recursos que sirven a la palabra escrita y también a la palabra hablada. Entre ellos se encuentran los procesadores de texto como Word y Google Docs. Pixton o Animaker nos ayudan a crear historias, artículos y varias cosas más, con animación. Audacity o SoundCloud para crear podcast o notas de voz, entre otros. Las redes sociales para compartir información o dialogar como Google Talk, Messenger de Facebook o Blogger para crear blogs; también se encuentran disponibles gran cantidad de E-books o enciclopedias virtuales, además de buscadores, para localizar información escrita.
  • Inteligencia lógico-matemática. Las hojas de cálculo como Excel o su versión en Google Docs, es un buen inicio. Los software matemáticos y juegos virtuales con estructura lógico-matemática como el ajedrez, se encuentran disponibles en Internet, haciendo del aprendizaje de las matemáticas, una experiencia lúdica y significativa.mobile-phone-1875813_960_720
  • Inteligencia visual-espacial. Existen creadores de modelos 3D como SketchUp, y muchos editores de imagen como Picnic o Pixrl. Otra opción es elaborar líneas del tiempo con programas como Tiki-toki; también se pueden hacer gráficos, infografías y más en aplicaciones como Piktochart o Canva. Una posibilidad más es crear presentaciones con Prezi o Knovio.
  • Inteligencia corporal-kinestésica. Hay una gran variedad de videos en línea para acceder a recursos relacionados con esta inteligencia como YouTube, Animoto o Masher. Proyectos de construcción con Lego Digital o Robot Nation, y también es interesante hacer viajes virtuales con Panoramas.dk5
  • Inteligencia musical. Los karaokes y los instrumentos virtuales son una excelente opción para crear música; también hay softwares para componer música como Note Heads, Notion y Note Reader.
  • Inteligencia interpersonal. La expresión de las ideas con fines de diálogo y discusión, son un buen medio para desarrollar esta inteligencia. Algunos recursos virtuales para ello son los blogs, como WordPress y Blogger que ya habíamos mencionado, las redes sociales como Twiter, Facebook y Linkedin, las comunidades virtuales como Sangakoo o los juegos colaborativos que pueden encontrarse en Zylom.
  • Inteligencia intrapersonal. La reflexión acerca de nuestros propios procesos, puede estimularse por medio de softwares de gestión de tareas como Nozbe, Wonderlist o Do it (Tomorrow); Chrome App cuenta con test que favorecen el autoconocimiento, y los portafolios multimedia que se realizan con Tumbrl también son enriquecedores.
  • Inteligencia naturalista. Los viajes virtuales que ofrece la NASA son una buena opción. Para saber más acerca de la naturaleza y el medio ambiente, existen aplicaciones como Fotopedia Wild Friends o Project Noah. Para recibir consejos ecológicos están Go Green y Green Tips.unnamed

Como se podrán dar cuenta, los recursos que nos ofrece Internet (muchos de ellos gratuitos o con versiones de prueba) pueden ser muy útiles para aprender cosas nuevas, mantener nuestro cerebro sano y permanecer actualizad@s en esta era del mundo digital.

Referencia:

Gardner, H. (2001). Estructuras de la mente. La teoría de las inteligencias múltiples. México: Fondo de Cultura Económica.

Jugar es igual de importante que estudiar

“No dejamos de jugar porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de jugar” G.B. Shaw.

Por: Eurípides Blue

En mi niñez mi padre me enseñó muchas cosas: a respetar a los mayores, a decir gracias y por favor, a disfrutar las caminatas largas, a construir cosas, aunque con frecuencia me sobraban piezas; por él amo los cómics, desde mi visión él era el súper héroe que más admiraba. Como ese hombre era mi héroe yo deseaba hacer y aprender de él todo lo que pudiera. Recuerdo que los desayunos de fines de semana me fascinaban, él contaba historias de juegos y juguetes que no se obtenían de las estanterías o se anunciaban en la televisión, porque el juguete más preciado, decía, emergía de su imaginación.

Un día me contó que cuando niño, él y sus herman@s tenían y jugaban a las canicas, porque en aquellos días de austeridad y viejas costumbres todo se compartía. Yo insistía tanto en jugar lo que él, que un día llegó a casa con un saco de canicas de distintos colores y tamaños, mismas que puso bajo mi custodia por ser mayor que mi hermano. Salimos al jardín y la lección comenzó con cómo tomar la canica para que se convierta en un proyectil certero. Mi padre nos enseñó las reglas a seguir dependiendo la variante del juego, en mi vocabulario se añadieron los términos chiras pelas, tirito, muerto, ojo de águila, hoyito así como los nombres de algunas canicas con tamaño y diseño característico: agüitas, lecheras, bombocha o bolón, ojo de gato, trébol, chinas, petroleras…

Mi predilecta era una llamada balín, lisa, negra, resistente, con ella gané muchas canicas… y problemas a la hora del recreo, y es que por mi aspecto pálido, enclenque y femenino me menospreciaban los contrincantes,  al final terminaba con un puñado de canicas nuevas para mi colección ante los ojos incrédulos de los participantes.

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Lo importante no es el juguete sino el juego. Hoy día creemos que al regalar un juguete caro y que prácticamente hace de todo estamos contribuyendo a la felicidad de l@s niñ@s. Yo me preguntaría si propiciar el individualismo y consumismo les hace felices o eso hace feliz a nuestro ego donde competimos con otros adultos al demostrar quién tiene mayor poder de adquisición.

Según Blatner y A.  Blatner “la necesidad de jugar en los seres humanos es permanente a través de toda la vida.” Señalan que “la base de la vida de las personas es la habilidad para amar, para trabajar, para jugar y para pensar y la relación que se forme entre estos cuatro aspectos primordiales de su vida”. (Blatner y Blatner, 1997). Así que no es extraño pensar que las personas adultas que gustan de reparar cosas o de las actividades manuales de cierta manera siguen jugando, utilizando sus habilidades para solucionar un problema de manera creativa. Por ahí dicen que lo que se genera de un@ mism@, ya sea trabajo o pensamiento para lograr un objetivo, siempre tendrá más valor que lo que se proporciona externamente.

En nuestra infancia el juego es primordial; se desarrolla la psicomotricidad, el lenguaje, la memoria, la comprensión, aprendemos a expresarnos, contribuye a las actividades colectivas, ayuda a entender que las reglas son importantes para la convivencia con otras personas, facilita la asimilación de costumbres y tradiciones, sobre todo favorece a la imaginación. En el juego no existe el espacio, la certeza ni el absurdo; niñas y niños proyectan sus gustos, emociones, ansiedades, inquietudes y valores además de producir un gozo por jugar. Como dirían quienes se dedican al psicoanálisis, se proyecta todo lo que se ha introyectado del mundo de l@s adult@s sin preocuparse de los resultados.

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En este entendido, los juegos y juguetes tradicionales se convierten en patrimonio de los pueblos por reflejar el arte y creencias de un sector o comunidad en particular. Quién no ha jugado a la lotería con sus característicos personajes como el borracho, la chalupa, el diablito, la dama o el valiente, todos ellos elementos importantes en nuestra idiosincrasia como mexicanos.

La simplicidad de un juguete permite la versatilidad del mismo. Una canica, por ejemplo, puede ser un proyectil, un objeto de colección, nos convierte en cazadoras o cazadores de ese objeto, es una obra artística, un planeta de un sistema solar lejano, un preciado tesoro de la infancia.

Desde mi perspectiva, jugar es un arte y cada niña y cada niño es un artista que reproduce, modifica, inventa o hiperboliza lo que sucede a su alrededor, así como el artista refleja su entorno para expresar una emoción y tal vez “generar algo” en otros. Cada juego es único e irrepetible pero siempre hay posibilidad de jugar una y otra vez obteniendo resultados diversos.

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El jugar provoca una evolución mental y emocional  ya que  implica tiempo de calidad entre quienes integran las familias, crea y fortalece lazos entre personas que no se conocen entre si -llamada amistad- nos enseña que la práctica hace al maestro o que después de jugar policías y ladrones no importa el ganador pues todos  se divirtieron y terminaron en casa de la mamá alcahueta que les preparó agua de limón para toda la pandilla cansada de la corretiza.

Así que échense este trompo a la uña, no dejen de jugar como niñ@s y mantengan esa capacidad de querer experimentar o asombrarse. Cuando jugábamos no teníamos certeza sobre lo que pasaría el día siguiente, vivíamos y disfrutamos ese momento de dicha en soledad o en compañía. Esta nota fue inspirada por la Exposición que el Museo Nacional de Culturas Populares albergó unos días atrás, pero no hace falta ir a un museo: basta con sacar tu bicicleta a rodar, desempolvar el trompo o la muñeca y jugar con esas personitas especiales que tienes en casa.

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Referencias:

Blatner, A. B., & A. (1997). The art of play.  Nueva York: Human Sciences Press.

ECOAULA. (5 de marzo de 2018). Beneficios del aprendizaje a través del juego. El economista. Obtenido de http://www.eleconomista.es/ecoaula/noticias/8981365/03/18/Beneficios-del-aprendizaje-a-traves-del-juego.html

IdeasQueAyudan. (16 de agosto de 2016). La importancia del juego en la salud de los niños y de los padres. Obtenido de http://ideasqueayudan.com/la-importancia-del-juego-la-salud-los-ninos-los-padres/

Importancia de la retroalimentación en la educación

Por: Antonio Morales

En un proceso educativo, la retroalimentación que se efectúa tiene que ver con la información necesaria que le muestre al estudiante cuanto éxito ha alcanzado en la ejecución o desempeño de una tarea académica; esto incluye sus logros y aspectos que necesita mejorar en relación a un determinado objetivo de aprendizaje. Lo anterior tiene como fin el generar un punto de partida para que los estudiantes se evalúen a sí mismos y tomen medidas de forma oportuna (Valdivia, 2014).

La utilidad de la retroalimentación se relaciona con la dirección que se pretende dar al aprendizaje. En todos los momentos que el docente muestra el avance del aprendizaje de los estudiantes es importante que mejoren o se corrijan diferentes desviaciones, mismas que pueden ser atendidas desde la retroalimentación y la acción correctiva de los estudiantes ante la misma; esto para para acercar cada vez más los resultados a las exigencias de los objetivos (MES, 2003).

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Los procesos de retroalimentación persiguen los siguientes objetivos:

  • Lograr el cambio de roles en el aula: el alumno deberá ser sujeto de su propio aprendizaje.
  • Desarrollar sus capacidades cognitivas y procedimentales.
  • Promover la autoevaluación como medio de aprendizaje.
  • Analizar y corregir los errores cometidos en evaluaciones generales.

A continuación, les comparto algunos pasos a seguir para brindar una retroalimentación efectiva:

  • En un inicio es necesario empaparnos del trabajo, los alcances percibidos y la corroboración con las expectativas que se tenía sobre él; en ese sentido, contar con una rúbrica de evaluación siempre es de gran ayuda. La idea es generar una apreciación global antes de decidir el área prioritaria para entregar la retroalimentación.
  • Como segundo paso, puedes elaborar una lista de aspectos a mejorar y elegir un aspecto donde sea prioritaria la mejora. Elige el más apremiante o vinculado con el proceso de enseñanza que está ocurriendo. Es importante ser específico.
  • Al redactar la retroalimentación, usar expresiones del tipo ‘Cómo podrías mejorar…’ y recomienda o pide que ‘piensa en un texto similar que hayas leído y que sirva como ejemplo para tu trabajo’.
  • El momento de entregar la retroalimentación es vital, ya que darla de forma indebida puede prestarse a malas interpretaciones o incluso llegar a desmotivar al estudiante. En un inicio, resalta los aspectos positivos del trabajo, lo que tiene dos propósitos: el primero es validar el trabajo del estudiante, reconociendo e identificando los aspectos destacables de su trabajo. Lo segundo es que, al recibir una retroalimentación positiva, estará emocionalmente mejor preparado para recibir una sugerencia de cambio.

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Allal (1980) propone tres etapas en el proceso de evaluación formativa: 1) recoger información sobre los aprendizajes y las dificultades de aprendizaje de los estudiantes, 2) interpretar la información e identificar posibles causas de las dificultades, y 3) hacer ajustes en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Por lo tanto, la evaluación formativa también se puede entender como la recolección, evaluación y uso de información que ayuda a docentes y estudiantes a tomar decisiones encaminadas al mejoramiento (McMillan, 2007). Algo que caracteriza a las evaluaciones formativas es que éstas les permiten a los docentes diagnosticar a los estudiantes; en particular les permiten saber dónde se encuentran, hacia dónde deben ir y qué pueden hacer para llegar hasta ese punto (William y Lealhy, 2007).

Para finalizar, les comento algunas recomendaciones a tomar en cuenta al momento de tener un proceso de retroalimentación con los estudiantes:

  • Siempre tomar en cuenta que cada estudiante cuenta con características individuales por lo que es necesario señalar sus fortalezas, intereses, necesidades, habilidades y aspectos a mejorar.
  • La retroalimentación no solamente son sesiones programadas que se tienen con los estudiantes; todas las actividades con fines educativos pueden generar alguna evaluación o retroalimentación de tal forma que se pueda reforzar la motivación, exigencia y autoestima de cada estudiante para que avancen en sus procesos de desarrollo y se cumplan con los objetivos plantados en el aprendizaje.
  • Dependiendo del nivel educativo, también se puede establecer una comunicación continua con el trabajo realizado con madres y padres orientados a fomentar el aprendizaje, dándoles a conocer planes, modificaciones y mejoras en sus prácticas para lograr avance en los procesos pedagógicos con sus hijos.
  • El papel que juega el docente debe de ir orientado que considerar los procesos de retroalimentación como algo continuo y dinámico, para generar una experiencia tangible para el estudiante y tome un papel activo sobre la responsabilidad de su propio aprendizaje.
  • Cuando realizamos una retroalimentación es necesario que se haga a partir del objetivo de aprendizaje que se pretende alcanzar, es decir, no a partir de lo que nosotros como docentes esperamos del estudiante, ya que eso podría generar comentarios subjetivos al involucrar nuestros juicios personales. Es por eso que también se recomienda que se tomen como referencia conductas específicas y evitar comentarios dirigidos hacia rasgos de personalidad.

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Referencias:

McMillan, J.H. (2007). Formative classroom assessment: The key to improving student achievement. En J. McMillan (Ed.), Formative classroom assessment: Theory into practice (pp. 1-28). New York: Teachers College.

MES. Documento base para la elaboración de los planes de estudio (Planes D), La Habana, 2003.

Valdivia, S. (2014). Retroalimentación Efectiva en la Enseñanza Universitaria. En Blanco & Negro, 20-24.

Wiliam, D. y Lealhy, S. (2007). A theoretical foundation for formative assessment. En J. McMillan (Ed.), Formative classroom assessment: theory into practice (pp. 29-42). Nueva York: Teachers College.

El papel de la educación emocional en los procesos de aprendizaje

Por: Antonio Morales

Mucho se habla sobre el papel que juegan las emociones en el aprendizaje. Incluso en nuestra propia experiencia cotidiana podemos constatar que aprendemos mejor cuando estamos motivados, cuando algo nos gusta, cuando nos emociona. De hecho, me atrevería a señalar que las emociones negativas impactan en el aprendizaje. En esta ocasión me gustaría subrayar que estimular las emociones positivas en los estudiantes o educarlos para desarrollar habilidades emocionales, trae como resultado un impacto significativo en la forma en como adquirieren nuevos conocimientos.

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No basta con tener un alto coeficiente intelectual para tener éxito; el éxito también se basa en cómo nos sentimos nosotr@s mism@s, es decir, la percepción de éxito es propia y depende también de las emociones que tenemos hacia nuestra persona. Por ejemplo, pensemos en nuestra materia preferida o la que más detestamos de la escuela. ¿Podríamos explicar de dónde viene ese afecto o desagrado por la materia? Si nos ponemos a analizarlo a detalle podemos encontrar vínculos emocionales, es decir, tal vez el docente que la impartía nos inspiraba o nos molestaba. Incluso, puede ser que en el primer examen que hicimos de la materia nos haya ido tan mal que nos quedamos con la idea que somos mal@s en ella.

Esta capacidad para reconocer nuestras emociones y saber cómo están vinculadas con nuestra forma de aprender o enfrentarnos a los problemas se explica a partir de conceptos como la educación emocional. Este concepto se está introduciendo poco a poco en los diferentes niveles escolares debido a que ha demostrado una eficacia significativa en cómo los estudiantes introyectan el conocimiento.

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La educación emocional tiene como premisa que a través del proceso educativo se puede fomentar un desarrollo integral de la persona a través del reconocimiento y expresión efectiva de sus emociones, facilitando además su adaptación al contexto social. Es debido a esto que la educación emocional debe concebirse como un proceso continuo y permanente, ya que las experiencias que cada persona atraviesa son siempre diferentes y dependen de sus circunstancias individuales; es ahí donde reside la flexibilidad en la educación emocional.

Otro factor muy interesante de la educación emocional es que incluye la interacción con uno mismo y con el medio, es decir, a través de la retroalimentación que nos da el medio podemos conocernos y modularnos de acuerdo a las necesidades de cada individuo.

Como podemos ver el concepto de Educación Emocional tiene varias aportaciones, sin embargo, es muy complejo ya que demanda valorar las particularidades de cada estudiante y los objetivos que persigue dentro de la sociedad. L@s invito a que puedan investiguen más acerca de este concepto y que se cuestionen respecto a cómo se relaciona con un tema que ya hemos comentado anteriormente llamado Inteligencia Emocional.

Bibliografía

García Retana, J. Á. (2012). La educación emocional, su importancia en el proceso de aprendizaje. Educación, 1-24.

Vivas García, M. (2003). La educación emocional: conceptos fundamentales. Sapiens. Revista Universitaria de Investigación.

Los beneficios educativos de los cómics

Por: Antonio Morales

Leer comics es una buena manera de mostrarle a las personas nuevas ideas y exponer eventos de la vida real. Más importante aún, puede ser una herramienta educativa para niñas y niños. Mucho del arduo trabajo de los profesionales en la educación se centra en desarrollar su creatividad para motivar a los estudiantes, por lo que el cómic se vuelve una herramienta muy útil. La narración fantástica, las aleaciones entre acciones y la libertad de mezclar lo real con lo irreal permean en el estudiante un sin límite de posibilidades para crear y explorar su imaginación.

Sabemos que esta propuesta puede generar controversia ya que conocemos que existen cómics con historias crudas y violentas. Sin embargo, como en todo tipo de literatura, existen géneros y estos pueden ser utilizados de acuerdo al objetivo que queramos promover. No todos los cómics tratan de superhéroes.

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La figuración narrativa de los cómics consiste en una mezcla híbrida de texto e imagen con secuencia de viñetas o recuadros con desarrollo narrativo. Debido a esta forma tan amena de mostrar su contenido, leer cómics es muy útil para la explicación de eventos históricos, haciéndolos más accesibles para niñas, niños y jóvenes que pueden percibir a la historia como un conjunto de hechos difíciles de entender o bien, muy aburridos. También, en la forma de narrar los hechos, permite una mayor retención de información plasmada.

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Según especialistas en el tema, en las niñas y niños de 6 a 8 años el lenguaje del cómic les permite aprender sobre secuencias, comprensión causa-efecto y en la socialización. De los 8 a 10 años, favorece la expresión escrita y oral, mientras que de los 10 a 12 años les permite no sólo leer, sino que también crear sus propios cómics y sacar a flote la imaginación. Estos son algunos de los beneficios del uso de esta herramienta pedagógica:

  • Es breve, accesible y sencilla para los estudiantes.
  • Es fácilmente tratable en las aulas de clases.
  • Facilita la comprensión lectora del estudiante debido al material gráfico que entrega.
  • Promueve la interpretación, cohesión secuencial, la síntesis y la imaginación en los estudiantes.

La lectura de cómics es una forma en que los estudiantes adquieren conceptos, inmersos en su propio aprendizaje a través de las habilidades comunicativas de lectura y escritura. Es debido a esto que considero importante tomar en cuenta esta herramienta en el proceso de enseñanza-aprendizaje, sobre todo como una forma de motivar y generar gusto en la lectura de los estudiantes, situación que se vuelve cada vez más compleja en las nuevas generaciones. Es necesario que la escuela y la comunidad educativa tomen conciencia de la importancia vital que el cómic puede desempeñar en este proceso.

Referencias

García Cantó, E., Cuadrado Ruíz, J., del Amor García, M., & Argudo Ramírez, M. (2010). El Cómic Como Recurso Didáctico Para El Aprendizaje De Las Actividades Físicas En El Medio Natural En El 2º Ciclo De La Educación Primaria Española. Revista de Estudios y Experiencias en Educación, 117-133.

Sandoval Muñoz, M. A. (24 de 11 de 2017). Tiempo Real. Obtenido de El Cómic como Herramienta Educativa: http://www.periodismoudec.cl/tiemporeal/2017/11/24/comic-herramienta-educativa/

thecomicvault. (23 de 03 de 2018). The Comic Vault. Obtenido de Looking Into The Educational Benefits Of Comics With The Pop Culture Classroom: https://thecomicvault.wordpress.com/2018/03/23/looking-into-the-educational-benefits-of-comics-with-the-pop-culture-classroom/

El Modelo del Aula Inversa (Flipped classroom)

Por: Antonio Morales

Ya hemos platicado sobre las diferentes necesidades que atraviesan los estudiantes de las nuevas generaciones. Los procesos de enseñanza-aprendizaje se ven en la necesidad de innovar y fomentar la adquisición del conocimiento de manera que fomente experiencias significativas en el desarrollo del alumnado. Teniendo en cuenta esto, me gustaría platicarles sobre un modelo propuesto en el 2007 por Bergmann y Sams llamado “Aula Inversa”. El nombre se deriva de la idea de invertir los roles y actividades que se hacen en una aula tradicional, es decir, que en horas de clase se llevan a cabo procesos más personalizados a partir del desarrollo de las actividades que en un modelo tradicional se realizarían en casa; y el espacio extra-clase se convierte en el lugar autónomo para el estudio de las lecciones determinadas.

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El modelo del Aula Inversa desarrolla sus bases fundamentales en 4 premisas que sirven de fundamento como un elemento que capitaliza la teoría en la práctica. Dichas premisas llevan su nombre por la letra inicial de la palabra Flip en inglés, que significa “dar la vuelta”. (Hamdan, McKnight, P., McKnight, K. & Arfstrom, 2013)

  1. Flexible Environmet (Ambientes flexibles). Los estudiantes pueden elegir cuándo y dónde aprenden; esto da mayor flexibilidad a sus expectativas en el ritmo de aprendizaje.
  2. Learning Culture (Cultura del aprendizaje). Se evidencia un cambio deliberado en la aproximación al aprendizaje de una clase centrada en el profesor a una en el estudiante.
  3. Intentional Content (Contenido intencional). Para desarrollar un diseño instruccional apropiado hay que hacerse la pregunta: ¿Qué contenido se puede enseñar en el aula y qué materiales se pondrán a disposición de los estudiantes para que los exploren por si mismos?
  4. Professional Educator (Docente profesional). Los docentes cualificados son más importantes que nunca. Deben definir qué y cómo cambiar la instrucción, así como identificar cómo maximizar el tiempo cara a cara.

Es de esta forma que el docente actúa como guía durante el proceso de aprendizaje, buscando una atención personalizada con actividades y experiencias retadoras que llevan a un desarrollo crítico del conocimiento, es decir, en este modelo, maestras y maestros dejan de ser la única fuente de conocimiento.

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El Aula invertida básicamente consiste en asignar a los estudiantes textos, videos o contenidos adicionales para revisar fuera de clase. En este caso, el tiempo en el aula no implica necesariamente un cambio en la dinámica de la clase, por tanto puede o no llevar a un Aprendizaje invertido. Mientras que el Aprendizaje invertido se refiere al enfoque pedagógico que transforma la dinámica de la instrucción. Se desarrolla un ambiente interactivo donde el docente guía a los estudiantes mientras aplican los conceptos y se involucran en su aprendizaje de manera activa dentro del salón de clases. Implica un cambio hacia una cultura de aprendizaje centrada en el estudiante. Algunas veces se refiere a éste como Aula invertida 2.0

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Actualmente no existe una guía específica sobre cómo aplicar este modelo, sin embargo, pueden basarse en diferentes investigaciones de aplicación en diversos contextos educativos que pueden encontrar en línea. Es importante señalar que este modelo, al ser una propuesta de intervención en los procesos educativos, debe ser evaluado en el contexto que se aplique, ya que como ocurre con los demás modelos existentes, podría no funcionar para todos los docentes así como para cualquier nivel o materia. Les invito a llevar a cabo un proceso de diagnóstico y evaluación sobre las necesidades de sus estudiantes y, sobre todo, a profundizar respecto a este modelo de tal forma que se cumpla el objetivo principal, que corresponde con a la adquisición del conocimiento personalizado centrado en el estudiante.

Referencias

Hamdan, N., Mcknight, P., Mcknight, K. & Arfstrom, K.M. (2013). A Review of Flipped Learning. http://flippedlearning.org/review

Arfstrom, Karl M (2014) What’s the Difference Between a Flipped Classroom and Flipped Learning? http://www.sitios.itesm.mx/webtools/Zs2Ps/roie/octubre14.pdf

Perdomo Rodríguez, W. (2016). Estudio de evidencias de aprendizaje significativo en un aula bajo el modelo flipped classroom. Revista Electrónica de Tecnología Educativa, 0-17.

 

La motivación para el aprendizaje: mito o realidad en el aula

Por: Verónica Estrada

En esta ocasión pretendo hablar de un problema que no es novedoso pero que, como docente, me invita a reflexionar: el aprendizaje de mis estudiantes. Hace un par de días justo antes de iniciar un nuevo semestre, en la escuela donde laboro, tuvimos junta docente para tratar asuntos relacionados con el desempeño de nuestros estudiantes y como en cada ocasión, el tema primordial fue ¿cuáles estrategias usar o qué podemos hacer para que los estudiantes se interesen en aprender? Y es que resulta un verdadero reto buscar aquellas alternativas que nos conduzcan a obtener resultados más favorables tanto en calificación como en actitudes, principalmente con los adolescentes.

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Este ha sido un tema polémico durante muchas décadas que preocupa no sólo al personal docente, sino también a padres y madres de familia, y en general creo que a muchas personas más, pues como sabemos la educación implica una medida de desarrollo para las sociedades.  Mucho se habla del tema; algunas personas señalan que “anteriormente” los estudiantes mostraban mayor interés por el estudio, dadas las estrategias de enseñanza que se implementaban en tiempos pasados. Otras en cambio, indican que el hecho de que no quieran estudiar, se debe a que los docentes no están lo suficientemente capacitados para motivarlos y que se interesen por el estudio, y en el caso del profesorado, suelen responsabilizar a las madres y los padres de familia por no inculcar en sus hijos e hijas la cultura del esfuerzo. Unas cuantas más, adjudican la responsabilidad al sistema educativo y social en el que nos encontramos, al fácil acceso a la tecnología y a los medios de comunicación.

Al final, no ha sido posible encontrar un porqué y un cómo que nos ayude a facilitarnos esta complicada tarea, y las preguntas obligadas son ¿Es posible motivar a los estudiantes hoy en día para que quieran aprender? y ¿Qué estrategias podemos emprender de acuerdo a nuestras posibilidades como escuela?  Pues no olvidemos que lamentablemente no todas las personas cuentan con los mismos recursos para aprender.

book-1853677_960_720Inicialmente me gustaría mencionar que en el proceso de aprendizaje escolar intervienen diversos factores como la participación de la familia, la preparación docente, las capacidades individuales, el contexto social en el que se desenvuelven los estudiantes y, por supuesto la motivación tanto intrínseca como extrínseca y el sistema educativo, por mencionar algunos. Por tanto, podríamos deducir que para que un aprendizaje escolar sea “óptimo” es necesario un equilibrio entre estos elementos.

En esta ocasión me centraré un poco más en el aspecto de la motivación, cuyo concepto alude a que estar motivado es dirigir nuestra acción para conseguir una meta, así que motivar para el aprendizaje es “mover” al estudiante a aprender y a crear condiciones necesarias para su logro, quitando las barreras que se oponen a ello.

En primer término, es importante recordar que la gente reacciona movida por impulsos positivos (como deseo e interés) o negativos (como miedo, desprecio o desinterés). Estos motivos, a su vez, proceden de necesidades sentidas o identificadas y dichas necesidades e impulsos están condicionadas por el contexto social, cultural y económico en el que se encuentra la persona. En tanto, podemos deducir que todos los agentes que rodean a los estudiantes, cumplen un papel importante en su proceso de motivación, y en este caso, de su aprendizaje pero desafortunadamente es difícil encontrar una armonía perfecta, de tal forma que una de las opciones es analizar qué factores están influyendo para que los estudiantes no quieran estudiar. Esto con la intención de modificar aquellas circunstancias que estén a nuestro alcance.

Se ha identificado que algunas de las barreras que interfieren para la motivación en el aprendizaje escolar, son las propias costumbres de los estudiantes, la falta de aspiraciones, los programas educativos que son demasiado rígidos y principalmente los sistemas de enseñanza y evaluación, que a veces resultan poco eficaces e incluso me atrevería a decir que son “antiguos” para nuestros tiempos; la evaluación con un examen sigue siendo el parámetro por excelencia para medir el aprendizaje pero este, como sabemos, toma en cuenta sólo aspectos cuantitativos del mismo.  books-927394_960_720

Pese a todo esto que pueda sonar demasiado desalentador, el clima afectivo y trato humano que se le proporcione en la escuela cumple un papel fundamental en la motivación del discente, así como en cada grupo escolar, pues recordemos que ante todo somos personas, sujetas a sentimientos que pesan tanto como las razones (aclaro que no tiene nada que ver con la falta de límites funcionales dentro y fuera del aula). Un ambiente de confianza y participación, estimula la responsabilidad e iniciativa del estudiante, lo que fomenta a su vez el aprendizaje. Tomar en cuenta las diferentes características de los estudiantes, es un buen camino para reducir sus tensiones y las posibles amenazas que atenten contra su integridad emocional, y es preciso que las calificaciones y los exámenes, no representen una fuente de estrés.

Asimismo, fomentar la integración es otro factor que contribuye con la motivación escolar, pues es sabido que queremos que se nos tome en cuenta, se nos estime y aprecie –en mayor o menor medida- pero queremos estar relacionarnos a nivel social. Organizar trabajos en grupos por afinidades y amistades, son un medio para fomentar la colaboración más que la competición.

También es importante resaltar que no hay educación sin respeto a las ideas, sentimientos y honra de los demás, por lo tanto, la escuela tiene la oportunidad de proveer situaciones para que los estudiantes se sientan importantes, esto relacionado propiamente a las actividades para las cuales se sienten capaces, de manera que dicha condición les generará sentimientos de éxito y progreso. De igual modo, una evaluación continua en la puedan percibir claramente los objetivos a alcanzar, les ayudará a ser conscientes de su progreso, siempre y cuando esos objetivos sean concretamente alcanzables y plenamente aceptados. Los elogios y refuerzos positivos, deberán prevalecer sobre las sanciones, así como tomar en cuenta que no se debe de exigir demasiado en ritmo y resultados de aprendizaje.

Finalmente, aunque parezca contradictorio y complicado, sabemos que parte de la educación es la alfabetización y esto implica tener los conocimientos básicos como la lecto-escritura y el pensamiento lógico (aunque hay a quienes no les guste) porque las personas en general anhelan hacer algo que entiendan y que hayan escogido libremente, que les guste y que se sientan plenas y realizadas al llevarlas a cabo. Para ello es necesario formular objetivos de trabajo claros, válidos, aceptados y centrados en el estudiante. Distribuir y delimitar responsabilidades y funciones de las personas, así como dar la apertura a la discusión y poner en tela de juicio aquello que se hace y dice, a fin de que también se promueva la reflexión, es una alternativa más.

Sin duda, es un tema amplio y complejo, el cual como mencioné anteriormente, no sólo concierne a un par de actores (docentes, padres y madres de familia) y con tal complejidad y alcance, sólo abordé uno de los muchos aspectos a considerar en esta cuestión de la motivación para el aprendizaje: el psicoafectivo. No obstante, es un buen inicio para la reflexión que, en lo posterior, puede ampliarse a situaciones más concretas que nos proporcionen herramientas prácticas a la hora de ayudar a los discentes a transitar por este recorrido tan esencial. No olvidemos que el fin de la educación, es el progreso y desarrollo de las personas. ¡Compártenos tu opinión!

Referencias

Rius, M. (2 de febrero de 2010). Escolares sin motivación. La Vanguardia [on line]. Recuperado el 20 de enero de 2018, de http://www.lavanguardia.com/vida/20100220/53894247813/escolares-sin-motivacion.html

Suárez, R. D. (2002). La Educación; estrategias de enseñanza-aprendizaje. México: Trillas.

Valderrama-Juárez, A. C.-H. (abril de 2011). Motivación para estudiar en jóvenes de nivel medio superior. Nova Scientia [on line], 3(5), 164-178. Recuperado el 20 de enero de 2018, de Motivación para Estudiar en Jóvenes de Nivel Medio Superior: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2007-07052011000100009

 

El temor de los docentes a la tecnología

Por: Angeles Santiso

Cuando era niña, viví el cambio de la televisión en blanco y negro a la televisión a color. También me tocó pasar del manejo manual del televisor al uso del control remoto. Y desde entonces, recuerdo los argumentos de lo peligroso de este avance tecnológico: se habló de “la caja idiota” y lo que su malsana influencia podía lograr en la educación de la niñez. Muchas madres y padres supervisaron los programas y el tiempo que podía pasar su hijx viendo la televisión.

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Años después, mientras estudiaba en la universidad, tener una computadora era un lujo que poca gente podía darse. Observé la resistencia de cambiar la máquina de escribir por un equipo de cómputo, y de nuevo se habló de los perjuicios de tal avance tecnológico y particularmente, de lo que en su momento se nombró como la “Supercarretera de la información”, hoy Internet. ¿Y qué decir de los teléfonos móviles? Hay varios estudios que hacen referencia a la adicción a los celulares, que muchas personas padecen.

Pero ¿la tecnología es mala? Estoy segura que la mayoría que me lee en este momento, considera que no. Como cualquier recurso, lo que puede ser inapropiado es el uso que le damos.  Sería difícil negar la gran utilidad de los avances tecnológicos, y su valor en el contexto educativo formal no es la excepción. Sin embargo, muchos docentes manifiestan resistencia a emplear tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

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La resistencia al cambio es un fenómeno natural, ya que somete a prueba nuestra capacidad adaptativa, por lo que en lugar de cuestionar lo mejor sería detectar cuáles son las razones para tal oposición. Guita propone los siguientes (Guita, 2017):

  • No conocer. Frente a este factor, es importante involucrar al docente en los proyectos tecnológicos que se pretenden implementar, para que conozcan sus fundamentos. De esta manera, es probable que la resistencia disminuya o desaparezca.
  • No poder. Llevar a cabo un diagnóstico de las habilidades y competencias del personal docente, permitirá determinar en qué aspectos necesitan capacitación para resolver las problemáticas que les impiden adaptarse al uso de herramientas digitales.
  • No querer. Es importante incentivar al profesorado, y que perciban el cambio como una oportunidad de aprender y mejorar aunque, en definitiva, la actitud por parte del mismo será lo que facilitará el proceso.

Ahora bien, las TIC nos proporcionan la información, pero no el conocimiento. En otra época, las instituciones educativas eran las principales encargadas de proveer información a los estudiantes, por medio de la figura del maestro. Hoy en día, el trabajo en las aulas ya no puede centrarse en dicha figura, y la aparición de Internet ha cambiado sustancialmente el rol del profesorado. La función de facilitar el aprendizaje y generar conocimiento es lo que caracteriza al docente en la era digital; de ahí la importancia de que este cuente con las habilidades necesarias para ajustarse a lo que Bauman nombró como “sociedad líquida”. A diferencia de la cultura tradicional arraigada en las certezas, la cultura digital es cambiante y ambigua. (Area & Guarro, 2012)

keyboard-2903280_960_720La escuela ya no debe transmitir conocimientos, sino enseñar a buscarlos. Su tarea fundamental debe ser favorecer en los estudiantes el desarrollo de las habilidades para identificar, seleccionar, procesar y transformar la información para convertirla, incorporarla, aplicarla y comunicarla como conocimiento. Esta formación prepara al estudiante para una búsqueda autónoma y crítica de la información y la producción personal de conocimiento. Tales objetivos ¿necesitan forzosamente de la tecnología? No, pero las herramientas digitales son indispensables para vivir en un mundo que tiene nuevos códigos para comunicarse y relacionarse, así que son un recurso que podemos usar a nuestro favor. O ¿qué fue mejor? ¿negarles el televisor a lxs niñxs o enseñarles a elegir qué ver en él? Y ¿qué será mejor? ¿pretender que las TIC queden fuera de las aulas o aprender a emplearlas para formar generaciones que hagan uso inteligente de ellas?

La educación siempre ha tendido a enseñar certezas, saberes supuestamente cerrados, definitivos y poco cuestionables. Sin embargo, el tiempo actual se caracteriza precisamente por el cambio y lo relativo. Por ello, Morin (Morin, 1999) plantea la necesidad de reorientar el sentido último de la educación hacia la formación de sujetos que sepan vivir y afrontar la incertidumbre inevitable del conocimiento. Y quién mejor que el docente para participar activamente en esta transformación.

Referencias

Area, M., & Guarro, A. (2012). La alfabetización informacional y digital: fundamentos pedagógicos para la enseñanza y el aprendizaje competente. Revista Española de Documentación Científica, 46-74.

Guita, M. E. (2017). Un cambio de paradigma: novedad en el rol docente. Obtenido de La docencia en entornos virtuales : http://aulas2.crefal.edu.mx/aulas2017/maestriaDEVA/

Morin, E. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Francia: UNESCO.