México surrealista a la sombra de la Torre Latino

Por: Eurípides Blue

Caminando por el centro Histórico de la CDMX, capturó mi atención un reloj derretido junto con otras 18 esculturas más que se encontraban a la sombra de la Torre Latinoamericana. Al instante supuse el nombre del autor de dichas obras y sin demoras, me introduje en el atrio de la iglesia de San Francisco, que por cierto con frecuencia tiene exposiciones interesantes y gratuitas.

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Transitar entre lo onírico y lo real es la experiencia que brinda la exposición “Dalí”, y eso es lo que nos provoca el Surrealismo. Dicho movimiento surgió en 1920 en París, y André Breton fue su líder y mentor. El surrealismo es una forma de ver el mundo; el arte se libera de la lógica  y la razón, donde se indaga en lo más profundo del ser. Expresar el mundo inconsciente y los sueños son el mecanismo liberador de las exigencias sociales (valores como el hogar, honor, familia, trabajo) brindándole a la persona la posibilidad de emanciparse de la existencia utilitaria que la sociedad le exige. Los fundadores del surrealismo afirmaban “el surrealismo no buscó cambiar el arte sino cambiar la vida”.

Este movimiento artístico  fue inspirado por la doctrina contemporánea de su época, es decir, el psicoanálisis y las teorías que Freud comenzó a desarrollar. André Breton descubrió que el pensamiento, las ensoñaciones y asociaciones verbales automáticas  podría ser métodos de creación artísticas (automatismo), dando como resultado obras delirantes y sin aparente sentido, pero en una época donde las guerras estaban a flor de piel, la irracionalidad de las mismas y las situaciones que vienen consigo superaron a la razón (un exceso de realidad) que se convierte una experiencia surrealista.

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Ahora bien, Dalí es uno de los exponentes más reconocidos del Surrealismo. Sus obras no se limitaron a la pintura o escultura, también incursionó en la fotografía, en el diseño de muebles y ropa; colaboró en el séptimo arte con Luis Buñuel, Alfred Hitchcock y Disney.
Para muchos, este artista es una persona-personaje ya que sus excentricidades llegaban a irritar a detractores y seguidores. El individualismo fue su estandarte al grado de declarar: “Yo soy el surrealismo”.

Conociendo un poco más su historia de vida, Dalí constantemente luchaba por ser distinto y obtener la atención en todo momento, derivado de la muerte de su hermano 9 meses antes de que él naciera, del cual llevaba el mismo nombre. Supongo que no es nada agradable que durante la niñez, lleves flores a una tumba con tu nombre escrito y que te digan tus padres que eres la reencarnación del fallecido. Y así, retando la a mortalidad, se hizo único e inmortal en sus obras que desentrañan sus deseos, temores, recuerdos, interpretaciones de la realidad, obsesiones y emociones.

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Así que si caminan por la Calle de Madero no olviden visitar la expo de Dalí que, como sus obras, no tiene un tiempo definido de permanencia ya que estará en esa sede hasta que el buen clima lo permita. Y aunque las obras no se pueden tocar, habrá visitas táctiles para personas con discapacidad visual.