Re-conociendo las redes

2ª parte de “En la red de las redes sociales.”

                                                                                Por: Josué Martínez

En el artículo anterior cerré comentando sobre la seducción de las redes sociales. En su libro “La Seducción de las Palabras” Grijelmo A. refiere que seducir se define según diccionario de 1739 como: “Engañar con arte y maña, persuadir suavemente al mal”. (Grijelmo, A. 2000. p. 33). Así que analizaremos algunas ideas acerca del porqué nos seducen así las redes sociales.

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Existe una atracción y seducción hipnótica que provoca navegar sobre una red social como Facebook, donde uno pareciera tener el control y que podemos sentirnos seguros; sin embargo, muchas veces vemos lo que no queríamos ver, escuchamos lo que no queríamos escuchar e incluso leemos lo que no queríamos leer. Ante nuestros ojos aparece una amplia gama de contenidos, de “amigos” y de sugerencias supuestamente con base a lo que nos ha “interesado”. Esto me hace pensar en lo que he nombredo como la gula posmoderna, influenciada tanto por cuestiones capitalistas como de mercado. En numerosas ocasiones, durante las visitas a Facebook, nos sentimos satisfechos pero queremos más y entonces viene la insatisfacción.

¿No se han sentido con ese inquietante impulso de deslizar su dedo una y otra vez sobre la pantalla e ir pasando por una y otra publicación a pesar de que ya se ha visto lo visto? Los deslices son rápidos, así como la vida en nuestros tiempos. Buscamos “algo” sin saber qué es, sin saber si realmente nos interesa o no. Y a pesar de que puede ser agotador siempre queda energía para un tanto más.

¿Se está convirtiendo Facebook o cualquier otra red social en una enfermedad o conflicto mental de las personas? ¿O ya lo es? Comentaba sobre los deslices en la pantalla, como un acto en repetición que algo nos quiere decir. En psicología a eso le llamamos síntoma.

Además, apenas pasamos cierto tiempo sin estar “conectad@s” se siente angustia que “De ella diremos que es una reacción frente a la percepción de un peligro exterior, es decir, de un daño esperado, previsto.” (Freud S., 1917. p.2) ¿Cuál es ese peligro que queremos entender o discernir? Respuesta aún no encontrada pero el análisis de esas repeticiones de las que hablamos nos podrán ir dando camino.

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Ahora, el tema de los lazos sociales. Los referentes que podemos utilizar son los denominados modernidad y posmodernidad para ir esclareciendo. Entre la modernidad y la posmodernidad diversas cuestiones subjetivas han tenido encuentro y han cambiado; sin duda, el ser es cambiante:

“Durante la segunda mitad del siglo XX hubo un gran movimiento de emancipación respecto de las pesanteces sociales y se produjo una revolución completa del modo de ser en su conjunto, de la relación con nosotros mismos y con los demás, de las formas de socialización y de individualización.” (Lipovetsky, G. 2016, p. 268)

Me parece que existe una lucha de conflictos entre los diversos tiempos que hemos mencionado, ya que por un lado una de las peticiones modernas era más de índole social y la petición posmoderna es más individualista. Llegados a este punto nos arroja una pista: “El individuo se siente incompleto cuando está solo.” (Freud, S. 1921, p. 112). El conflicto que surge y angustia se provoca ante los deseos narcisistas y los deseos de lazo libidinal.

La pantalla y los deslices con el dedo sobre ésta dan a la búsqueda de una cercanía no “sentida”. Las pantallas de nuestros dispositivos así se convierten en un muro, como “los muros” de Facebook. smartphone-1894723_960_720

En ocasiones, en análisis clínicos, los síntomas no se guardan en una caja y se “olvidan”. Los malestares se re-significan y así los horizontes nos dan otra perspectiva. Ante las repeticiones uno se puede encontrar en el mismo lugar pero a la inercia del análisis y haber “dado la vuelta” ya son otros los ojos con los que se mira. Finalizo así para subrayar que aquello que pareciera es necesario borrar, será mejor darle otra perspectiva ¡Claro, mediante un buen análisis! Seguramente así como las redes sociales provocan malestar también provocan bienestar.

Referencias:

-Grijelmo, A. (2000). La Seducción de las Palabras. Madrid. Grupo Santillana de Ediciones.

-Freud, S. (1917). Conferencia 25. La Angustia. Obtenido de Psicología General UNLP-Damián Gorostiaga: https://psicologiageneralunlp.files.wordpress.com/2010/08/freud-conferencia-25-la-angustia1.pdf el 22 de marzo de 2018.

-Lipovetsky, G. (2016) De la Ligereza. Barcelona. Editorial Anagrama.

-Freud, S. (1921). Psicología de las masas y análisis del yo. Vol. XVIII. Argentina. Amorrortu Editores.

En la red de las redes sociales

Por: Josué Martínez

¿Qué tenemos en nuestras manos en nuestro andar diario? Mientras realizo mi recorrido hacia mi trabajo, en el transporte público, observo que la mayoría de la gente va haciendo uso de su dispositivo móvil. El celular, el Smartphone, el teléfono o como le quieran llamar, va “atado” a nuestra mano como si fuera una extensión de nuestro cuerpo. Seguro, también yo cuento con mi propia “extensión”. Volteo, lo observo y ahí está siendo parte de mi mano, de mi cuerpo… de mi mente.

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Estos dispositivos de los tiempos actuales pueden realizar un sinfín de tareas, tal vez posibilidad inequívoca de la necesidad de ellos, de depender de ellos. Algunas de las tareas “cotidianas” por así decirlo son, por ejemplo, realizar y recibir llamadas (funciones primarias), reproducción de música, agenda, reloj, despertador, juegos, aplicaciones diversas, redes sociales, etc.

De la lista anterior una de las funciones más solicitadas para los dispositivos móviles por los usuarios es que cuente con aplicaciones de redes sociales. Las redes sociales como una herramienta que apuesta por la comunicación como primer objetivo. Que sin duda son una revolución tecnológica que “atrapa” a miles de personas. Como dato tenemos que Facebook para principios del segundo semestre del 2017 alcanzó los 2,000 millones de usuarios.(AFP, 2017) ¡Vaya cifra! ¿no?

Además del uso y la cantidad de usuarios, lo que me llama la atención son las cuestiones subjetivas que se manejan palabra por palabra en las características o empleo verbal del uso de Facebook.

Facebook es una red social. Una red que nos puede evocar a una red de pesca y como nombré anteriormente, una red que atrapa. Y no sólo eso, además nos amontona y nos deja en una proximidad con el otro con poco espacio para “respirar”. Y es que “consideremos el modo en que los seres humanos en general se comportan afectivamente entre sí. Según el famoso símil de Schopenhauer sobre los puercoespines que se congelaban, ninguno soporta una aproximación demasiado íntima de los otros.” (Freud, s. 1921. p. 96)

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Así que no, no es el uso de las redes sociales lo que nos distancia del otro (como se ha manejado últimamente) sino más bien, me parece… ¡nos acerca demasiado!

Prácticamente tenemos un dispositivo de microvigilancia en nuestras manos en donde podemos encontrar con solo un desliz de nuestros dedos información sobre los demás: mirando imágenes, leyendo publicaciones, comentarios, los “me gusta”, “me enoja”, “me sorprende”, etc. ¿Pero está información es fehaciente? o por lo menos ¿deja satisfecho al usuario que busca… algo? Es una persecución del saber del otro frente a un espacio virtual, donde el otro no es real. Quizá esto sea una posibilidad de lo que angustia al sujeto.

Y no digo que todas las personas lo pasen mal, sino que cuando el uso de las redes sociales es sintomático, habrá que enfatizar el estudiar más sobre los nuevos vínculos que se realizan en estas modernas formas de socializar.

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Sin duda el uso de las redes sociales tiene aspectos muy positivos, ya que nos proporciona comunicación con otras personas que por cuestiones distintas no podemos hablar cara a cara, nos mantiene informados en cuanto a situaciones que suceden a nuestro alrededor, cuestiones académicas, etc.

Sí, un tema del que se puede abordar demasiado. Por lo mismo haré una segunda entrega sobre este artículo y mientras me cuestiono: ¿Cuál es la seducción de las redes sociales? ¿A ti cómo te va con el uso de las redes sociales?

Referencias:

AFP (27 de junio de 2017) Facebook alcanza los 2,000 millones de usuarios. Obtenido de El Economista: https://www.eleconomista.com.mx/tecnologia/Facebook-alcanza-los-2000-millones-de-usuarios-20170627-0013.html el 8 de febrero de 2018.

Freud, S. (1921). Psicología de las masas y análisis del yo. Vol. XVIII. Argentina. Amorrortu Editores.