Mamás multicolores

Por: Angeles Santiso

“Una madre perdona siempre; ha venido al mundo para esto.” Alejandro Dumas

Pienso en una sentencia como la de Alejandro Dumas y me pregunto ¿por qué una madre ha venido al mundo para perdonar siempre? ¿qué es lo que tiene que perdonar y por qué? Tal vez la respuesta esté en una concepción de la maternidad en la que se ha establecido que el rol de una mamá debe ser sufrido, abnegado, incondicional, amoroso, en el que debieran saber por instinto qué es lo que necesitan sus hijas o hijos, y podría continuar con la lista de deberes de una madre. Sin embargo, considero que histórica y culturalmente, les hemos dejado una carga prácticamente imposible de cumplir si seguimos con esa mirada acerca de la maternidad.

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Tradicionalmente, se ha considerado a la maternidad como un hecho natural o una especie de destino para todas las mujeres, gracias al cual podemos realizarnos y sentirnos completas lo que nos lleva a la conclusión lógica de que si no tenemos hijos biológicos, estamos incompletas y frustradas. Por otro lado, también se ha planteado la idea del instinto maternal gracias al cual toda madre sabe todo lo relacionado con la crianza sabia y correcta de su prole. Luego entonces, si una mamá no entiende las expresiones del bebé o al crecer, esa niña o niño manifiesta “mala conducta” ya sabemos a quién debemos resposabilizar; incluso justifica el comentario de muchos papás a los que he escuchado decir “ve a ver a tus hijos que se están portando mal” como si es@s hij@s existieran por generación espontánea sin participación alguna de ellos.

Pero ¿qué pasa cuando una madre no cumple con las características que he mencionado? Y más aún ¿qué pasa cuando una mujer decide no ser madre, o no ser madre biológica? Lo que he observado en mi práctica clínica es que muchas mujeres viven su maternidad con culpa y preocupación. Y también el no ser madres, o ser madres poco convencionales. ¿No será que estamos pretendiendo un ideal que además, no aplica para todas las mujeres?

La función materna implica una gran responsabilidad, bastante generosa por cierto. Pero no podemos dejar de lado que estamos hablando de personas, de seres individuales. Si una mujer decide ser madre no deja de ser persona, con sus propios deseos y aspiraciones, y sus propias luchas. Si una mujer decide no ser madre, no se queda inválida emocionalmente. Y si una mujer cumple con la función materna con quienes no son sus hij@s biológic@s, debiera ser considerada una madre con el mismo derecho de ser nombrada así que aquellas que han parido a sus hij@s, si es que así lo pretende.

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Como lo dijo Simone De Beauvoir “Una no nace, sino que se hace mujer”, y una no nace predeterminada para ser mamá y además, para ser una mamá perfecta. El peso de la cultura en la interpretación y valoración de la sexualidad y la genitalidad ha determinado un deber ser  en el que a la mujer se le asignan atributos desvalorizados hacia su cuerpo, con la compensación de que podrá incorporarse “a los núcleos humanos, con carta de ciudadanía en toda regla, mientras cumpla con la función materna” (Castellanos, 1984: 15)

Hoy, que en México se celebra el Día de las Madres, va mi reconocimiento a aquellas que lo planearon y decidieron ser mamás, a quienes no lo planearon y sin embargo, decidieron asumir su maternidad libremente, a quienes lo han hecho en compañía de una pareja y a quienes lo han hecho solas, a quienes no han parido pero eligieron ser mamás: tías, hermanas, abuelas, amigas; a quienes por responsabilidad y plan de vida, han decidido no ser madres, también a todas las que no he nombrado sus circunstancias. Y sobre todo, va mi aplauso a las mamás “imperfectas”, las que se desesperan, se desaniman, no saben qué hacer y tienen miedo, a las que se divierten con ese rol elegido, las que cometen errores y aceptan que así es la vida en realidad. A todas aquellas mujeres tan diversas como los colores, que ejercen su maternidad de manera responsable y realista, educando a mujeres y hombres como está en sus manos hacerlo, gracias.

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Referencias

Mujer que sabe latín. Lecturas Mexicanas, FCE, México, 1984.

Ávila, Y. (2004). Las mujeres frente a los espejos de la maternidad . Revista de Estudios de Género. La ventana, (20), 55-100.