En la red de las redes sociales

Por: Josué Martínez

¿Qué tenemos en nuestras manos en nuestro andar diario? Mientras realizo mi recorrido hacia mi trabajo, en el transporte público, observo que la mayoría de la gente va haciendo uso de su dispositivo móvil. El celular, el Smartphone, el teléfono o como le quieran llamar, va “atado” a nuestra mano como si fuera una extensión de nuestro cuerpo. Seguro, también yo cuento con mi propia “extensión”. Volteo, lo observo y ahí está siendo parte de mi mano, de mi cuerpo… de mi mente.

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Estos dispositivos de los tiempos actuales pueden realizar un sinfín de tareas, tal vez posibilidad inequívoca de la necesidad de ellos, de depender de ellos. Algunas de las tareas “cotidianas” por así decirlo son, por ejemplo, realizar y recibir llamadas (funciones primarias), reproducción de música, agenda, reloj, despertador, juegos, aplicaciones diversas, redes sociales, etc.

De la lista anterior una de las funciones más solicitadas para los dispositivos móviles por los usuarios es que cuente con aplicaciones de redes sociales. Las redes sociales como una herramienta que apuesta por la comunicación como primer objetivo. Que sin duda son una revolución tecnológica que “atrapa” a miles de personas. Como dato tenemos que Facebook para principios del segundo semestre del 2017 alcanzó los 2,000 millones de usuarios.(AFP, 2017) ¡Vaya cifra! ¿no?

Además del uso y la cantidad de usuarios, lo que me llama la atención son las cuestiones subjetivas que se manejan palabra por palabra en las características o empleo verbal del uso de Facebook.

Facebook es una red social. Una red que nos puede evocar a una red de pesca y como nombré anteriormente, una red que atrapa. Y no sólo eso, además nos amontona y nos deja en una proximidad con el otro con poco espacio para “respirar”. Y es que “consideremos el modo en que los seres humanos en general se comportan afectivamente entre sí. Según el famoso símil de Schopenhauer sobre los puercoespines que se congelaban, ninguno soporta una aproximación demasiado íntima de los otros.” (Freud, s. 1921. p. 96)

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Así que no, no es el uso de las redes sociales lo que nos distancia del otro (como se ha manejado últimamente) sino más bien, me parece… ¡nos acerca demasiado!

Prácticamente tenemos un dispositivo de microvigilancia en nuestras manos en donde podemos encontrar con solo un desliz de nuestros dedos información sobre los demás: mirando imágenes, leyendo publicaciones, comentarios, los “me gusta”, “me enoja”, “me sorprende”, etc. ¿Pero está información es fehaciente? o por lo menos ¿deja satisfecho al usuario que busca… algo? Es una persecución del saber del otro frente a un espacio virtual, donde el otro no es real. Quizá esto sea una posibilidad de lo que angustia al sujeto.

Y no digo que todas las personas lo pasen mal, sino que cuando el uso de las redes sociales es sintomático, habrá que enfatizar el estudiar más sobre los nuevos vínculos que se realizan en estas modernas formas de socializar.

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Sin duda el uso de las redes sociales tiene aspectos muy positivos, ya que nos proporciona comunicación con otras personas que por cuestiones distintas no podemos hablar cara a cara, nos mantiene informados en cuanto a situaciones que suceden a nuestro alrededor, cuestiones académicas, etc.

Sí, un tema del que se puede abordar demasiado. Por lo mismo haré una segunda entrega sobre este artículo y mientras me cuestiono: ¿Cuál es la seducción de las redes sociales? ¿A ti cómo te va con el uso de las redes sociales?

Referencias:

AFP (27 de junio de 2017) Facebook alcanza los 2,000 millones de usuarios. Obtenido de El Economista: https://www.eleconomista.com.mx/tecnologia/Facebook-alcanza-los-2000-millones-de-usuarios-20170627-0013.html el 8 de febrero de 2018.

Freud, S. (1921). Psicología de las masas y análisis del yo. Vol. XVIII. Argentina. Amorrortu Editores.